"Si no te cela, es porque no te ama" es una idea que durante generaciones estuvo relacionada con las relaciones de pareja. Sin embargo, Bermúdez señala que, a medida que evolucionamos y rompemos tabúes, también hemos aprendido a mirar los celos de otra manera. "Los celos no son buenos o malos, son humanos", explica. Pueden aparecer cuando sentimos que algo o alguien que amamos está en riesgo, pero cuando empiezan a controlarnos pueden estar relacionados con inseguridades y con la propia autoestima.
La primera señal o la primera C está en comprobar: preguntar constantemente quién escribió, exigir revisar el celular o buscar pruebas de una posible infidelidad, incluso cuando no existe ninguna evidencia. El problema es que, aunque no se encuentre nada, la persona celosa puede continuar imaginando situaciones que no existen.
La segunda C es controlar, por ejemplo, decidir a qué reuniones puede asistir la pareja, con quién puede salir o incluso impedirle compartir con su familia. En una relación saludable, la confianza no implica entregar contraseñas ni renunciar a la privacidad; el control sobre las actividades, amistades o comunicaciones de la pareja es una señal de alerta.
La tercera C es castigar. Bermúdez menciona los interrogatorios, las persecuciones y acciones como dejar de hablarle a la pareja o quitarle la intimidad como una forma de castigo por algo que hizo.
Para la psicóloga, cuando aparecen las tres C, los celos pueden hacer que la relación se convierta en un "infierno" y que la otra persona sienta que debe salir corriendo.
Un ejemplo puede ser cuando la pareja no responde un mensaje: en lugar de pensar que está ocupada, en una reunión o que simplemente no vio el celular, aparece inmediatamente la idea de que "seguro está con otra persona". Ante esto, recomienda preguntarse qué se necesita realmente: seguridad, claridad o llegar a un acuerdo que permita comunicarse sin convertirlo en una fuente de conflicto. El control y los celos excesivos también están reconocidos como señales de conductas emocionalmente abusivas.
La señal de alerta, agrega Bermúdez, aparece cuando ya no molesta solamente una posible tercera persona, sino que incomoda que la pareja sea feliz con sus amigos o su familia. La especialista también advierte que los celos no deben utilizarse para justificar violencia o control bajo frases como "te quiero solo para mí". Una relación puede tener acuerdos y límites, pero estos no deben quitar la libertad ni la dignidad de ninguno de sus integrantes.
"Todo en una relación es negociable, menos la dignidad", sostiene. Y si el vínculo deja de ser sano, la recomendación es clara: es mejor terminarlo que permanecer en una relación basada en el miedo, el control o el castigo.