Firmar mal puede costarte todo.

Deudas con cuidado: cuando las garantías juegan en tu contra

Asumir deudas implica entender garantías, avales y pagarés. Un abogado advierte que firmar títulos valor duplica riesgos y puede afectar tu crédito.

Valeria Alarcón

23 Diciembre de 2025
Deudas, garantías y pagarés: cómo no perder tu patrimonio familiar.
Deudas, garantías y pagarés: cómo no perder tu patrimonio familiar. Shutterstock

Asumir una deuda no es solo comprometerse a pagar cuotas. También es aceptar garantías que, si no se entienden bien, pueden convertirse en un riesgo real para el patrimonio personal y familiar. En El Mundo de Cabeza, el abogado José Luis Vásconez explicó por qué, antes de firmar, es clave saber qué está en juego, hasta dónde llega la responsabilidad legal y si la capacidad de pago sostiene ese compromiso a largo plazo.


Para empezar, José Luis definió qué es una garantía: un respaldo accesorio de una deuda. Su función es asegurar que, si el pago falla, el acreedor tenga a qué recurrir para cobrar. Entre los tipos más comunes están la hipoteca, que recae sobre bienes inmuebles como una casa, y la prenda, que se aplica a bienes muebles como vehículos o equipos. En ambos casos, si el deudor no cumple, el bien puede ser ejecutado para cubrir la obligación.


También habló de la fianza o figura del garante: cuando un tercero responde si el deudor no paga. Su recomendación fue tajante: ser garante puede destruir relaciones y comprometer finanzas, porque la responsabilidad es completa, no "a medias".


El punto más sensible de la conversación fue la alerta sobre los títulos valor. El abogado fue claro: pagarés y letras de cambio no son garantías. En la práctica, muchas personas aceptan firmarlos "para respaldar" un contrato, pero esto crea un problema grave: el título valor genera una deuda nueva, autónoma y exigible por sí sola. Es decir, puede existir duplicidad: una obligación por contrato y otra por el pagaré, aunque todo corresponda a la misma operación económica. Esto duplica el riesgo del deudor.


¿Por qué es tan peligroso? Porque cuando se cobra un pagaré, el juez no analiza si el negocio fue justo o si hubo condiciones abusivas. La pregunta central suele ser simple: "¿Pagó o no pagó?". Además, un pagaré puede circular: si quien lo tiene lo endosa, otra persona podría cobrarlo. Por eso, el consejo fue evitar firmar contrato y pagaré a la vez: debe existir uno u otro, nunca ambos.


Otro aprendizaje práctico: cuando se termina de pagar la última cuota, el deudor debe exigir la devolución del pagaré, sea físico o digital, para evitar cobros posteriores. En las preguntas del público se abordó qué bienes sirven como garantía (muebles o inmuebles, según el monto del crédito) y se aclaró que normalmente la garantía cubre no solo el capital, sino intereses, multas y gastos legales. También se recordó que, al ser garante, la persona puede afectar su propio cupo crediticio, porque el banco considera ese compromiso dentro de su capacidad de pago.


La conclusión fue simple: antes de firmar, leer, entender y asesorarse con un abogado puede evitar años de problemas.

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