Lluvias, desbordamientos de ríos y sequías

El fenómeno de El Niño ya está en Ecuador y la Navidad podría marcar su momento más fuerte

Ecuador ya está pasando por el fenómeno de El Niño y los próximos meses serán claves para conocer cómo se manifestará en el país. El calentamiento del océano frente a las costas ecuatorianas ya presenta anomalías superiores a lo normal. Rasa Zalakeviciute, investigadora y docente en Ciencias Atmosféricas de la UDLA, explica que el cambio climático puede aumentar la intensidad de los eventos extremos y advierte que Ecuador debe prepararse para escenarios diferentes entre la Costa, la Sierra y la Amazonía.

Camila Villacís

6 Octubre de 2026
Rasa Zalakeviciute, explica cómo avanza el fenómeno de El Niño en Ecuador.
Rasa Zalakeviciute, explica cómo avanza el fenómeno de El Niño en Ecuador. Cortesía UDLA.

Uno de los principales efectos se concentra en el océano. Zalakeviciute explica que el agua más caliente tiene menor densidad y contribuye a un aumento del nivel del mar, mientras que una mayor evaporación puede aportar más humedad y favorecer lluvias intensas en las zonas costeras. Esto puede generar inundaciones y desbordamientos de ríos. Los registros del Comité ERFEN muestran que en Ecuador, las temperaturas del mar llegaron a estar alrededor de 4,5 °C por encima del promedio durante septiembre. Sin embargo, el comportamiento no será igual en todo el país: mientras en la Costa pueden aumentar las lluvias, al atravesar los Andes hacia la Amazonía pueden presentarse zonas y periodos secos.

En Quito, la especialista señala que cuando El Niño alcance su etapa más fuerte podría presentarse un escenario más cálido y con menos lluvia de la habitual. Sin embargo, explica que el cambio climático hace más difícil anticipar exactamente cómo se distribuirán las precipitaciones: podría ocurrir que durante buena parte del mes llueva poco y que, en uno o dos días, se concentre una gran cantidad de agua. 

Esta variabilidad se suma a eventos extremos como olas de calor, olas de frío y precipitaciones intensas. Zalakeviciute también advierte que en la zona donde se encuentra el embalse de Mazar la tendencia asociada al fenómeno apunta a un escenario con mayor riesgo de sequía que de lluvia, un factor relevante para la disponibilidad de agua y la generación hidroeléctrica. 

La especialista explica que el impacto no será únicamente climático: El Niño puede afectar las cosechas, la pesca y otras actividades agrícolas, además de generar problemas en carreteras, puentes y vías, lo que puede complicar el abastecimiento de alimentos. 

Sobre el próximo periodo electoral del 29 de noviembre, considera que las condiciones del fenómeno podrían fortalecerse para esa fecha. Zalakeviciute señala que el fenómeno suele durar entre 9 y 12 meses y que su punto más fuerte podría llegar alrededor de Navidad, para después disminuir durante 2027; incluso lo califica como un "súper Niño" por la fuerza con la que se está desarrollando y plantea que podría extenderse aproximadamente desde el final del verano de 2026 hasta el verano de 2027. 

Ante este escenario, Zalakeviciute insiste en que la prevención no debe comenzar cuando lleguen los eventos extremos. Recomienda mantenerse informado mediante los canales oficiales de la Secretaría de Gestión de Riesgos, INAMHI e INOCAR y evitar viajes por carreteras que tengan antecedentes o riesgo de derrumbes cuando existan condiciones adversas. También considera necesario que Ecuador mantenga planes de preparación porque El Niño aparece de manera recurrente, aproximadamente cada dos a siete años, y plantea la necesidad de contar con un plan nacional de largo plazo frente a estos eventos. 

"Estar preparados o no es nuestra decisión", sostiene la investigadora, quien recuerda que Ecuador se encuentra en una de las zonas directamente expuestas al calentamiento del Pacífico y que la prevención puede reducir el impacto sobre la población y las actividades del país.

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