Una alerta que no cesa

El hambre no se detiene: Ecuador retrocede en seguridad alimentaria y ocupa el tercer lugar en Sudamérica

El Global Hunger Index 2025 revela que Ecuador ocupa el tercer lugar en Sudamérica con hambre moderada y progreso estancado frente a la desnutrición infantil.

22 Octubre de 2025
Ecuador enfrenta niveles críticos de hambre y desnutrición infantil persistente.
Ecuador enfrenta niveles críticos de hambre y desnutrición infantil persistente. Shutterstock

El hambre sigue siendo una herida abierta en Ecuador. Según el Global Hunger Index (GHI) 2025, elaborado por las organizaciones Welthungerhilfe y Concern Worldwide, el país ocupa el tercer lugar en Sudamérica con una puntuación de 10,9, dentro de la categoría de hambre moderada. Solo Bolivia (14,6) y Guyana (11) presentan una situación más grave en la región.


El informe —publicado en octubre de 2025— advierte que, aunque América Latina mantiene niveles de hambre más bajos que otras regiones del mundo, el progreso se ha estancado y la desigualdad sigue siendo un obstáculo estructural.


Un problema más profundo que las cifras


En Ecuador, los altos índices de inseguridad alimentaria están directamente vinculados con la pobreza rural, el aumento del costo de los alimentos y el impacto prolongado de la crisis económica. Aunque el país ha logrado pequeñas mejoras desde 2016, su avance es marginal frente a vecinos como Perú (7,2) o Colombia (6,1), que muestran reducciones sostenidas.


Los datos son especialmente preocupantes en las zonas rurales y entre los niños y adolescentes, que representan un tercio de la población nacional. De acuerdo con Unicef, la desnutrición crónica infantil afecta a uno de cada cuatro niños ecuatorianos, un indicador que se mantiene sin cambios significativos desde hace casi una década.


Los cuatro pilares del índice
El GHI mide la situación alimentaria global a partir de cuatro indicadores:
1. Desnutrición calórica: porcentaje de personas que no consumen suficientes calorías para una vida saludable.


2. Retraso en el crecimiento infantil (stunting): niños menores de cinco años con baja talla para su edad.


3. Bajo peso para la estatura (wasting): señal de desnutrición aguda.
4. Mortalidad infantil: muertes de menores de cinco años vinculadas a carencias alimentarias o enfermedades prevenibles.


Cada componente refleja no solo la falta de alimentos, sino también las condiciones de salud pública, educación y saneamiento básico, factores que en Ecuador siguen mostrando profundas brechas entre lo urbano y lo rural.
Comparaciones regionales


En Sudamérica, la tendencia es heterogénea. Países como Chile, Uruguay y Costa Rica mantienen puntajes inferiores a cinco, considerados de hambre baja, mientras que Perú y México destacan por políticas de seguridad alimentaria efectivas. En cambio, Bolivia y Ecuador siguen rezagados debido a la escasa inversión en programas nutricionales, el encarecimiento de la canasta básica y la reducción de la ayuda internacional.


A nivel continental, Haití encabeza el listado con un alarmante 35,7, afectando a más de la mitad de su población. En contraste, China, Chile y Uruguay son ejemplos de estabilidad alimentaria.


Un desafío que trasciende fronteras
El informe global subraya una conclusión contundente: el planeta no alcanzará el objetivo de Hambre Cero para 2030. Con un promedio mundial de 18,3 puntos, apenas menor al de 2016, la humanidad atraviesa una fase de estancamiento marcada por conflictos armados, crisis climática, inflación alimentaria y recortes en la ayuda humanitaria.


Entre 2023 y 2024, las guerras en Gaza y Sudán duplicaron el número de personas en niveles de hambruna, mientras la asistencia internacional se redujo en casi 10%. Paradójicamente, el gasto militar global alcanzó los 2,7 billones de dólares, más de cien veces el presupuesto destinado a ayuda alimentaria.


Perspectivas para Ecuador
Expertos coinciden en que el país necesita políticas públicas integrales que garanticen acceso a alimentos nutritivos y educación alimentaria desde la infancia. Programas de huertos comunitarios, subsidios a productos básicos y fortalecimiento de la agricultura familiar podrían ser claves para revertir la tendencia.


El desafío, más allá de las cifras, es garantizar el derecho a la alimentación como base para el desarrollo humano. Mientras el hambre siga siendo parte del paisaje cotidiano, la verdadera reconstrucción social seguirá pendiente.
 

 

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