El placer también se conversa

¿Fingir un orgasmo? Lo que revela sobre tu relación

La psicóloga Gabriela Loayza explica qué hay detrás de fingir un orgasmo: comunicación, autoestima, conexión emocional y la importancia de conocerse para disfrutar auténticamente.

Valeria Alarcón

21 Octubre de 2025
Hablar del orgasmo es hablar de conexión, no de perfección.
Hablar del orgasmo es hablar de conexión, no de perfección. Shutterstock

En una sociedad donde el sexo aún está rodeado de tabúes, fingir un orgasmo parece, para muchos, una salida sencilla. Sin embargo, detrás de ese gesto hay mucho más que disimulo: hay silencios, inseguridades y una falta de comunicación emocional y sexual en la pareja.

Durante su entrevista en Café Fm Mundo, la psicóloga clínica y máster en sexología Gabriela Loayza abordó esta práctica con una mirada empática y profunda.


"Cuando fingimos un orgasmo, lo primero que debemos preguntarnos es qué está pasando en la relación: ¿hay espacio para hablar de lo que me gusta o necesito?"


Según Gabriela, fingir placer no siempre nace de la mentira, sino de la protección: muchas personas lo hacen para no herir el ego de su pareja o evitar conflictos, lo que revela una desconexión emocional más que física.


Lo que debes saber, según la experta:

  1. El orgasmo no siempre es físico.
    No depende solo de la eyaculación o la estimulación genital. "El placer se origina en el cerebro: es deseo, conexión y presencia", explicó.
  2. Fingir es un síntoma, no una solución.
    Cuando uno de los dos finge, algo se ha roto en la comunicación sexual. "Hay que mirar lo que no se está diciendo", señaló.
  3. Conocerse es el primer paso.
    Explorar el propio cuerpo, entender las sensaciones y aceptar los tiempos individuales ayuda a distinguir el verdadero placer del "cumplir con el otro".
  4. La anorgasmia existe y merece ser hablada.
    Muchas personas no alcanzan el orgasmo por desconocimiento o represión emocional, no por incapacidad. La terapia puede ayudar a reencontrar la conexión corporal.
  5. El placer se construye más allá del sexo.
    Hablar del deseo en otros espacios —una cena, una conversación casual— fortalece la intimidad y rompe la presión del "deber sexual".


"La sexualidad es un lenguaje, y si no lo hablamos, lo fingimos", concluyó Loayza. Fingir placer no resuelve la desconexión, solo la disfraza. La verdadera intimidad empieza cuando se puede decir con confianza: "esto me gusta, esto no".

últimas noticias