Pareja y conexión

Fantasías sexuales, ¿cómo cumplirlas sin caer en los celos ni poner en riesgo la relación?

Hablar de fantasías sexuales puede ser una oportunidad para salir de la rutina y descubrir nuevas formas de disfrutar la intimidad. Sin embargo, no todas las fantasías tienen que convertirse en realidad ni todas las parejas están preparadas para experimentar lo mismo. El sexólogo Ezequiel López explica por qué la comunicación, los acuerdos y el respeto son claves para explorar estos deseos sin afectar la relación.

Camila Villacís

20 Octubre de 2026
¿Cómo hablar con tu pareja sobre las fantasías sexuales?.
¿Cómo hablar con tu pareja sobre las fantasías sexuales?. Shutterstock

López considera que es necesario dejar atrás la idea de que las fantasías sexuales siempre implican prácticas extremas o que están al límite. Una fantasía es una imagen mental que genera excitación y que, en algunos casos, puede inspirar nuevas experiencias con la pareja. Para hablar de ellas, recomienda tener en cuenta que la otra persona podría no estar preparada para escuchar o llevar a la práctica una propuesta. Por eso, tanto en las relaciones que recién comienzan como en aquellas que llevan muchos años, lo mejor es avanzar poco a poco. No se trata de pasar directamente a prácticas como el sadomasoquismo, sino de comenzar con algo sencillo, como utilizar un antifaz, y conversar después sobre cómo se sintieron ambos.

El sexólogo también aclara que sentir atracción por otra persona o tener una fantasía no significa necesariamente que la relación esté fallando o que la vida sexual haya dejado de funcionar. Sin embargo, advierte que la falta de conexión con la pareja puede abrir espacio para buscar experiencias fuera de la relación. López comenta que, aunque algunas parejas mantienen una buena intimidad, los deseos y la manera de vivir la atracción pueden ser diferentes entre sus integrantes. Por eso, en lugar de asumir que ambos quieren lo mismo, es importante hablar con sinceridad sobre lo que les interesa, lo que les genera curiosidad y aquello que no desean experimentar. La comunicación sexual permite expresar preferencias y límites sin presionar a la otra persona. 

Una de las fantasías que menciona López es incluir a una tercera persona durante la intimidad. No obstante, advierte que esta experiencia no funciona para todas las parejas y que requiere conversaciones previas, acuerdos claros y límites definidos. También habla del intercambio de parejas, conocido como swinger, que puede relacionarse con la fantasía de ver a la pareja con otra persona. El problema puede aparecer cuando, al llevarla a la práctica, surgen celos, posesividad o emociones que no se habían previsto. Por eso, aceptar una propuesta por miedo a perder a la pareja o por presión no es una decisión saludable. Todas las personas involucradas deben estar de acuerdo libremente y pueden cambiar de opinión en cualquier momento.

Finalmente, López señala que no todas las fantasías deben hacerse realidad. Si una práctica representa un riesgo para la integridad física o la salud mental de una o de ambas personas, es mejor mantenerla en la imaginación. Además, recomienda conversar después de cualquier experiencia para saber qué gustó, qué incomodó y qué podría cambiarse. Que algo no haya resultado como se esperaba no significa necesariamente que la fantasía haya fracasado; quizá deba abordarse de otra manera o simplemente no repetirse. La clave está en recordar que la intimidad no consiste en cumplir todas las ideas que surjan, sino en construir experiencias que ambos disfruten, con confianza, respeto y libertad para decir sí o no.

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