Recuperar quebradas, parques inundables, entre otras

Los cambios que necesita Quito para evitar inundaciones según experto

Las fuertes lluvias registradas en octubre volvieron a poner a prueba la infraestructura de Quito y su capacidad para evacuar el agua. Frente a los posibles efectos del fenómeno de El Niño y el cambio climático, el arquitecto y urbanista Sergio Bermeo advierte que la solución no consiste únicamente en limpiar los sumideros, sino en cambiar la forma en que la ciudad absorbe, almacena y conduce el agua lluvia. Entre sus propuestas están recuperar las quebradas, crear parques inundables y aumentar las áreas verdes.

Camila Villacís

26 Octubre de 2026
Sergio Bermeo explica las acciones que se deben tomar frente a las fuertes lluvias en la capital.
Sergio Bermeo explica las acciones que se deben tomar frente a las fuertes lluvias en la capital. FM Mundo

Bermeo explica que, para entender las inundaciones, es necesario analizar tanto los eventos meteorológicos como la manera en que está construida la ciudad. El especialista relaciona las lluvias intensas con el fenómeno de El Niño y el cambio climático, y recuerda que el aumento de la temperatura favorece una mayor presencia de humedad en la atmósfera. Como referencia, por cada grado Celsius de calentamiento, el aire puede contener aproximadamente un 7 % más de vapor de agua; esto no significa que todas las lluvias aumenten automáticamente en esa misma proporción, pero sí puede favorecer precipitaciones más intensas en determinadas condiciones. 

El arquitecto señala que el problema también está relacionado con una infraestructura de drenaje que debe responder a las necesidades actuales de la población y a las condiciones climáticas. Durante las lluvias intensas, el agua puede superar temporalmente la capacidad de los sistemas para evacuarla, provocando acumulaciones en calles y pasos a desnivel. Sin embargo, advierte que no todo depende de las tuberías: también influyen la cantidad de áreas verdes, el crecimiento urbano y las quebradas que han sido cubiertas o modificadas. Cuando se altera el recorrido natural del agua, esta puede quedarse sin suficiente espacio para circular y llegar a zonas habitadas. Según información municipal, Quito tiene 321 barrios con sectores susceptibles a inundaciones o movimientos en masa, entre ellos zonas que han registrado emergencias durante la temporada lluviosa. Bermeo enfatiza que el desafío no consiste solamente en medir cuánta lluvia cae, sino en determinar cuánta agua puede retener y conducir la ciudad sin que se produzcan daños.

Entre las medidas que propone está revisar que los subsuelos de los edificios cuenten con bombas para reducir el riesgo de inundaciones. A escala urbana, plantea avanzar hacia un sistema integral de manejo del agua lluvia. Esto incluye incorporar pavimentos permeables, en lugar de depender únicamente del hormigón y el asfalto, que dificultan la infiltración del agua; crear jardines capaces de absorber parte de las precipitaciones; e instalar cubiertas verdes en las edificaciones para retener y filtrar el agua. También propone implementar tanques de retención que almacenen temporalmente el agua lluvia y desarrollar parques inundables, diseñados para recibirla durante las precipitaciones fuertes y liberarla de manera controlada. Otra medida clave es recuperar las quebradas y proteger sus cauces para que el agua tenga por dónde circular. Estas soluciones, explica, permitirían complementar los sistemas tradicionales de drenaje y reducir la presión que soportan durante las tormentas.

Bermeo insiste en que Quito necesita pasar de una respuesta centrada en atender las inundaciones cuando ya ocurren a una planificación urbana que permita prevenirlas. La limpieza y el mantenimiento de los drenajes siguen siendo necesarios, pero deben acompañarse de infraestructura renovada, más espacios naturales y una mejor gestión del agua. 

Para el urbanista, el reto es que la prevención forme parte de la planificación de toda la ciudad, desde las viviendas y los edificios hasta los parques y las vías. Recuperar el espacio natural del agua y diseñar lugares capaces de absorberla puede ayudar a Quito a enfrentar las lluvias actuales y prepararse para las que vendrán.

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