Maqya no nació de la nada. Su historia empezó como "Mar y Luna", un restaurante que por años mantuvo viva la gastronomía peruana en Quito. Con el tiempo evolucionó, tomó nueva identidad y pasó a llamarse Maqya, un concepto renovado que conserva la esencia marinera del norte del Perú, pero con un estilo más urbano y contemporáneo. Este cambio no solo refrescó su imagen: también afianzó su identidad binacional, reflejo del propio chef Juan Andrés, ecuatoriano de nacimiento pero profundamente conectado con sus raíces peruanas.
Para Castro, Maqya no es un restaurante más, es una experiencia gastronómica diferente. El chef explica que aquí no solo se sirve comida, sino una propuesta multisensorial donde sabores y ambiente se combinan para transportar al comensal a los barrios y muelles del norte peruano. Por eso su cocina se basa en platos tradicionales norteños, intensos, frescos y abundantes, elaborados con ingredientes importados desde Perú y productos locales seleccionados con detalle. Entre los favoritos destacan preparaciones estrella del boletín oficial, representativas de esa tradición marina.

Los postres también tienen su momento especial. Castro recomienda el clásico suspiro limeño, perfecto para combinar con chicha morada, una bebida que simboliza la herencia dulce del Perú. Todo esto se ofrece desde su ubicación en la República del Salvador y Portugal, un punto estratégico que ha permitido que Maqya crezca y se proyecte hacia nuevas zonas de la ciudad.

El reconocimiento más importante llegó en 2025: Maqya se convirtió en el único restaurante en Quito con el licenciamiento oficial de Marca Perú, otorgado por PromPerú. Este sello lo acredita como embajador de la cocina peruana en el extranjero y confirma su compromiso con preservar y elevar esta tradición culinaria. Con esa distinción, y con el impulso de un chef formado en Lima y conectado con la herencia de su familia, Maqya se posiciona hoy como un referente regional, listo para expandirse a nuevos destinos.
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