Muchas veces, cuando nos referimos a la culpa, la catalogamos como si fuera 'un cáncer', y no debemos normalizarla. Lamentablemente, como sociedad, no solo que normalizamos la culpa, sino que hay tradiciones o religiones que se anclan mucho en la culpa para que, de alguna manera, siempre tengamos esa necesidad de pedir perdón y tener una dosis de sumisión. Esa 'culpa silenciosa' puede convertirse en una forma constante de autocastigo.
'Hay culpas que pueden ser muy evidentes para la persona', afirma Santiago del Salto, coach ontológico, en entrevista para El Mundo de Cabeza. Puso como ejemplo cuando una pareja se separa, y uno de padres desarrolla una culpa a través de esa separación.
Sin embargo, cuenta, hay otras culpas que son más invisibles, por ejemplo, cuando una persona elige ponerse primero, pero eso genera una culpa que no son tan claras. 'Podemos sentir culpa por descansar, de darnos tiempo para nosotros, y ese sentimiento lo tenemos porque sentimos que no hacemos lo suficiente'. Cuando sentimos este tipo de culpas, manifiesta el experto, podemos estar boicoteando resultados.
Identificar estas 'culpas invisibles' resultan clave para entender cómo influyen en nuestras decisiones, relaciones y bienestar emocional, incluso cuando creemos que todo está bajo control.

