En una entrevista con la doctora Adriana Sánchez, directora médica de Ecua American, se abordó la importancia de mantener una microbiota intestinal saludable y cómo este equilibrio repercute en la salud general. La microbiota intestinal es un conjunto de microorganismos que habitan en el intestino y cumplen funciones clave: ayudan a absorber nutrientes, fortalecen las defensas y participan en la regulación de la salud mental y cognitiva.
Según la especialista, cada persona tiene una composición única de bacterias, hongos y levaduras, que se adquieren desde el nacimiento y evolucionan con la alimentación y el estilo de vida. Cuando estas bacterias están en equilibrio, contribuyen a una digestión eficiente, mejor desempeño escolar y bienestar general. Por el contrario, un desequilibrio puede causar hinchazón, gases, dolor estomacal y afectar enfermedades crónicas como diabetes, hipotiroidismo o hipertensión.
Para mantener una microbiota saludable, la doctora Sánchez recomienda:
Alimentación balanceada: Priorizar frutas, verduras, alimentos ricos en fibra y limitar ultraprocesados y azúcares.
Uso de probióticos: Incorporar bacterias beneficiosas mediante alimentos fermentados como kéfir, yogurt o suplementos recomendados.
Prebióticos adecuados: Consumo de alimentos que nutren las bacterias buenas, como plátano, avena, ajo y cebolla.
Evaluaciones periódicas: Realizar estudios de microbiota intestinal mediante análisis de heces para conocer la composición y déficit de bacterias.
Intervención profesional: Trabajar con médicos y nutricionistas para diseñar un plan personalizado, especialmente en niños con trastornos del espectro autista.
El análisis de microbiota intestinal ofrece una "fotografía" en tiempo real del estado del intestino y permite a los profesionales orientar sobre ajustes en alimentación y estilo de vida. Este examen, disponible en Ecua American, tiene un costo aproximado de 210 dólares, con un descuento especial del 10 % para oyentes de FM Mundo.
Sánchez enfatiza que la microbiota actúa como un segundo cerebro, influyendo en el sistema inmunológico, la digestión y la función cerebral. Por ello, su cuidado no solo mejora la salud física, sino también la mental y cognitiva. Detectar desequilibrios a tiempo permite prevenir complicaciones y potenciar la absorción de nutrientes esenciales.
La doctora recuerda que cada intervención debe ser personalizada, considerando gustos, preferencias y condiciones individuales. Así, se asegura que los cambios sean sostenibles y beneficiosos a largo plazo. Mantener un intestino saludable es, según Sánchez, una inversión en bienestar, prevención y calidad de vida.