Como en todas las áreas, en la salud y en la belleza también existen diferentes mitos. El caso del ácido hialurónico no es la excepción. Es una sustancia muy utilizada en los tratamientos estéticos por todos los beneficios que produce para nuestra piel y la salud. el ácido hialurónico es un compuesto que se encuentra en nuestras células, que nuestro cuerpo fabrica y que se emplea en la medicina regenerativa porque, con el paso del tiempo, el nivel del mismo disminuye en nuestra piel.
Esto provoca la aparición de arrugas, líneas de expresión y manchas faciales. El ácido hialurónico ayuda a captar el agua presente en nuestro cuerpo, de manera que hidrata y mantiene la piel elástica y tersa. Cuando los niveles comienzan a bajar, a partir de los 30 años, es una buena idea regularlos con tratamientos estéticos que contengan esta sustancia.
La Dra. Carla Naverrete, médico especialista en cirugía y medicina estética, en entrevista para Café Fm Mundo, indica que aplicar ácido hialurónico de manera tópica no tiene los mismos efectos que inyectarse. Sin embargo, destacó que de ambas maneras hay beneficios en cuanto a la hidratación de nuestra piel.
La función básica, según explica la especialista, es retener agua, generar hidratación y aportar volumen. La Dra. Carla recalca que no existe una edad en la que el paciente se pueda inyectar esta sustancia, sino que dependerá más de las necesidades que tenga, 'es decir, que tenga áreas de pérdida de volumen, áreas de pérdida de soporte y estructura', en estos casos, el ácido hialurónico se vuelve la única herramienta a la mano que va a ayudar estas pérdidas. Muchos pacientes tienen temor de usar esta técnica porque creen que los resultados son poco naturales, sin embargo, la doctora aclara que esto se debe a que, en el pasado, y hasta la actualidad, había desconocimiento o una mala elección de producto, dando como resultado final, rostros poco naturales. Pero aplicado de la mano de un buen profesional y usando productos buenos, los resultados son excelentes.
Elegir el ácido hialurónico es una excelente alternativa ya que, 'al ser una molécula biocompatible, que está presente en nuestro cuerpo, lo reconoce como algo natural y corremos menos riesgos de reacciones o efectos secundarios', indica.

