Valeria Mena atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida en 2026. Una serie de desmayos, que inicialmente parecían relacionados con anemia, llevaron a los médicos a realizar estudios más profundos hasta descubrir una condición que requería una cirugía de corazón abierto de emergencia.
La comunicadora recordó que entre una consulta médica y el ingreso al quirófano transcurrieron apenas unas horas. En ese momento, el miedo apareció, pero también una certeza: tenía muchas razones para querer volver. Sus hijos, su esposo, su familia, su trabajo y los proyectos que todavía quería vivir se convirtieron en su principal impulso.
Antes de la cirugía, Valeria pudo comunicarse con sus hijos por videollamada. Entró al quirófano con su imagen presente y aferrada a su fe. Para ella, despertar y volver a encontrarse con su familia significó mucho más que recuperar la salud: fue sentir que comenzaba nuevamente a vivir.
La experiencia también cambió su relación con los pequeños momentos. La comunicadora reconoció que antes un abrazo podía formar parte de la rutina, mientras que ahora cada encuentro con las personas que quiere tiene un significado especial. También comenzó a preguntarse cuánto tiempo se posterga aquello que realmente importa.
Su recuperación se convirtió en un proceso de aprendizaje. Volver al trabajo, compartir con sus hijos, disfrutar su matrimonio y reencontrarse con sus amigos fueron motivos para avanzar paso a paso.
Hoy, Valeria Mena busca convertir su experiencia en un mensaje para quienes atraviesan momentos difíciles. Su propósito, según explicó, es demostrar que sí se puede volver a empezar y que incluso los pasos más pequeños representan avances.
Su historia deja una reflexión poderosa: la vida puede cambiar inesperadamente, pero también puede ofrecer una oportunidad para mirar nuevamente lo cotidiano, agradecer lo que se tiene y dejar de aplazar aquello que realmente importa.

