Antes de que Miranda Priestly se convirtiera en uno de los personajes más temidos del cine, antes de los tacones y los cafés de Starbucks corriendo por las calles de Nueva York, hubo una joven de 22 años con un portafolio viejo de cuero y el sueño de ser escritora. Su nombre: Lauren Weisberger. Y su historia, más interesante que cualquier guion de Hollywood.

A sus 22 años, recién salida de la universidad y con experiencia como niñera, socorrista y empleada de una heladería, Weisberger soñaba con ser escritora. Hizo una entrevista para ser asistente junior de Anna Wintour, directora editorial de la edición estadounidense de Vogue, y, para su sorpresa, porque no le interesaba la moda, fue seleccionada.
Lo que nadie ve detrás del glamour
1. Un trabajo de película, pero sin el final de película. En la vida real no hubo una gran transformación donde la asistente de repente se volviera experta en moda y salvara el día en París de forma heroica. La experiencia de Weisberger entre 1999 y 2000 fue, en su mayor parte, agotamiento extremo y presión constante dentro de una de las revistas más influyentes del mundo.
2. Las reglas no escritas de Vogue. El ambiente en la revista era tan estricto que existían reglas no escritas que todos debían seguir al pie de la letra para evitar el contacto visual o cualquier tipo de fricción con la jefa. Lauren ocupaba el puesto de asistente secundaria, encargada de las tareas más logísticas y, en ocasiones, las más absurdas.
3. La reacción helada de Wintour. Cuando Anna Wintour se enteró del libro de su ex asistente, únicamente comentó: "No recuerdo quién es esa chica." Sin embargo, sí se dio el tiempo de leerlo y "se quedó un poco perpleja, aunque no se ofendió ni le molestó en absoluto". Su movimiento más audaz llegó en el estreno del filme en 2006: asistió a la premiere vestida, irónicamente, de Prada, quitándole poder simbólico al supuesto ataque.
4. Un libro que superó a su autora. Para Weisberger, que no se imaginó el alcance que tendría su historia, el impacto fue abrumador. Llegó a admitir: "Si hubiera sabido todo lo que iba a pasar, no lo habría escrito".
5. Meryl Streep construyó a Miranda desde el poder real. Streep confesó que para construir a Miranda Priestly se inspiró en figuras poderosas del mundo real, usando el porte y la autoridad de Wintour como referencia visual y emocional, más que su carácter exacto.
El regreso que lo revive todo
El 30 de abril de 2026, Meryl Streep y Anne Hathaway retoman sus icónicos roles como Miranda Priestly y Andy Sachs en la esperada secuela. La nueva película abordará la transición de la industria de la moda del medio impreso al digital, un tema que hoy resulta más vigente que nunca.
Lo que antes se interpretaba como disciplina hoy puede leerse como abuso normalizado. La película plantea una pregunta incómoda: ¿Miranda es la villana o simplemente el reflejo de un sistema que premia la dureza? Una pregunta que Lauren Weisberger, desde su escritorio de asistente en Vogue, ya tenía la respuesta antes de que alguien se la hiciera.

