El Mundial 2026 no solo se disputa en las canchas. También existe otra competencia, menos visible pero igual de importante: la lucha contra el odio en redes sociales. Durante el torneo, la FIFA informó que eliminó cerca de 400.000 publicaciones ofensivas y dañinas, como parte de un amplio operativo para proteger a futbolistas, entrenadores, árbitros y aficionados de ataques digitales.
La medida forma parte del Servicio de Protección en Redes Sociales (SMPS), una herramienta desarrollada junto con FIFPRO que utiliza inteligencia artificial y revisión humana para detectar mensajes discriminatorios, racistas, homófobos, amenazas e insultos dirigidos a los protagonistas del fútbol. El sistema monitorea millones de publicaciones durante las competencias y reporta automáticamente aquellas que incumplen las normas de las plataformas.
Entre las principales acciones implementadas por la FIFA destacan:
Monitoreo permanente: millones de publicaciones son analizadas en tiempo real durante el torneo para identificar contenido ofensivo.
Uso de inteligencia artificial: la tecnología detecta discursos de odio y posibles amenazas antes de que se viralicen.
Protección a los protagonistas: jugadores, árbitros, selecciones y equipos reciben herramientas para ocultar automáticamente comentarios abusivos en sus perfiles.
Denuncias a las plataformas: los mensajes que infringen las políticas de las redes sociales son reportados para su eliminación.
Acciones legales: en los casos más graves, la FIFA colabora con autoridades internacionales para identificar a los responsables e incluso impedirles asistir a futuros eventos deportivos.
La iniciativa responde a estudios realizados por la propia FIFA, que ya habían evidenciado que más de la mitad de los futbolistas participantes en grandes torneos internacionales fueron víctimas de discriminación en internet. El organismo sostiene que el crecimiento de las redes sociales también exige mayores mecanismos de protección para quienes forman parte del espectáculo deportivo.
Con estas acciones, la FIFA busca que el fútbol sea un espacio seguro tanto dentro como fuera de la cancha, demostrando que el juego limpio también debe aplicarse en el mundo digital.

