FIFA y la cadena estatal CCTV no logran un acuerdo para la transmisión de los partidos de este torneo internacional. El organismo del del fútbol reclama entre 250 y 300 millones de dólares por los derechos de televisión. Sin embargo, la oferta máxima de la empresa estatal es de 80 millones, según medios internacionales. A esto se suma que CCTV es la única cadena autorizada por el Gobierno de China para negociar el evento de fútbol.
El desacuerdo no se limita solo al aspecto económico. Existen varios factores que complican las negociaciones. En primer lugar, está el hecho de que China por sexta ocasión no forma parte del Mundial. Además, los horarios no son favorables para el país asiático, ya que, en su mayoría los partidos serán en horas de la madrugada. También, las autoridades chinas consideran que, de los 104 partidos del nuevo formato del Mundial, muchos son de "bajo nivel" y no justifican una inversión millonaria. Esta situación se suma a un problema similar al que enfrenta la FIFA en India, donde también existen dificultades para cerrar la venta de los derechos de transmisión.
El mercado chino representa uno de los potenciales más grandes del mundo en términos de audiencia. La imposibilidad de cerrar un acuerdo satisfactorio supone un golpe a los ingresos previstos por derechos televisivos, especialmente en un Mundial que ya presenta un formato ampliado y mayores costos organizativos.
Hasta el momento, ni la FIFA ni CCTV han emitido comunicados oficiales sobre el estado de las negociaciones. Fuentes cercanas a las conversaciones indican que las posiciones siguen muy alejadas y que un acuerdo de última hora parece complicado.

