La noche previa al partido de Ecuador contra México, estuvo marcada por la polémica. Decenas de hinchas mexicanos llegaron hasta el hotel Westin Santa Fe, en la Ciudad de México, donde se hospeda la Tri, con el objetivo de hacer ruido y dificultar el descanso del plantel dirigido por Sebastián Beccacece antes del duelo definitivo.
El ambiente fue subiendo de tono con el paso de las horas. Los aficionados entonaron cánticos como "Cielito lindo", hicieron sonar bocinas de vehículos y encendieron pirotecnia en los alrededores del hotel. Todo ocurrió mientras un importante operativo de seguridad resguardaba el lugar e impedía que los seguidores tuvieran contacto directo con los jugadores ecuatorianos.
Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y abrieron el debate entre los aficionados. Para algunos, este tipo de acciones forman parte de la llamada "guerra psicológica" en el fútbol; para otros, se trata de una práctica que va en contra del juego limpio y del respeto que debe existir entre las selecciones.
Mientras la polémica se tomó la previa, la verdadera respuesta llegará sobre el césped del Estadio Azteca. México, que avanzó como líder e invicto de su grupo, y Ecuador, que viene de firmar una histórica victoria sobre Alemania, se juegan el pase a los octavos de final en un encuentro donde la presión ya comenzó mucho antes del silbatazo inicial.
Sobre esto, la Federación Ecuatoriana de Fútbol, emitió un comunicado en el que informó que se ha enviado un reclamo a la organización del evento deportivo ya que "este proceder dista mucho de los principios de juego limpio, equidad y unidad".