La reciente detención de Britney Spears en California volvió a encender las alarmas sobre su estado de salud mental y el entorno que la rodea.
De acuerdo con un reporte exclusivo de US Weekly, la cantante atravesaba desde hace tiempo una serie de dificultades personales que habrían desembocado en el incidente por presunta conducción bajo los efectos del alcohol y sustancias.
Su representante calificó el episodio como algo "completamente inexcusable". "Con suerte, este puede ser el primer paso en un cambio necesario desde hace mucho tiempo en la vida de Britney".
De acuerdo con múltiples personas contactadas por la revista estadounidense, el entorno de la artista ya anticipaba que algo grave podía ocurrir.
"No era una cuestión de 'si' iba a ser arrestada, sino de 'cuándo'", afirmó una fuente cercana, sus allegados indican que su salud mental es actualmente "una gran preocupación". Su audiencia judicial está programada para mayo.