En el video en cuestión, la intérprete aparece bailando y saltando en distintos lugares, dentro de una zona delimitada por palos y cuerdas que indican que está prohibido el paso.
Fue entonces cuando el Gobierno de las islas Baleares cuestionó que la productora del rodaje solicitara la autorización necesaria para hacerlo, asegurando que, de no haberla pedido, habría incurrido en una infracción.
Capitol Records, el sello discográfico de Perry, defendió a la productora, asegurando que había recibido una "aprobación verbal" para grabar en las dunas protegidas.
"La productora de video local nos aseguró que se obtuvieron todos los permisos necesarios", afirmó en esa oportunidad Capitol Records, agregando que se trataba de un "permiso en trámite", pero recibieron una "aprobación verbal" para filmar.