Durante las últimas décadas, los mundiales de fútbol han generado relatos que van más allá de lo ocurrido dentro de la cancha.
Entre estadísticas, goles y resultados, también surgen historias paralelas que captan la atención del público. Una de ellas involucra al músico británico Mick Jagger, cuyo nombre comenzó a asociarse con una supuesta "maldición" para las selecciones nacionales que recibían su apoyo público durante las copas del mundo.
El origen de esta narrativa se remonta principalmente al Mundial de Sudáfrica 2010. Durante aquel torneo, Jagger asistió a varios encuentros y expresó públicamente sus preferencias por distintos equipos, entre ellos Inglaterra, Estados Unidos, Brasil y Argentina.
A medida que algunas de las selecciones respaldadas por el líder de The Rolling Stones quedaban eliminadas, aficionados y medios de comunicación comenzaron a establecer una relación anecdótica entre sus pronósticos y los resultados adversos.