Sus movimientos eléctricos y su presencia magnética han influido en generaciones de músicos y públicos por igual.
Sin embargo, detrás de esa energía y expresividad, existe una inspiración fundamental que el propio cantante nunca ocultó.
La leyenda del rock, y líder de los Rolling Stones, confesó quién fue su verdadera musa para gestar su particular forma de bailar: el inigualable James Brown.
El episodio que marcó a Jagger para siempre tuvo lugar durante un histórico concierto celebrado en 1964. El evento reunió a iconos como Marvin Gaye, Chuck Berry, The Supremes y, por supuesto, los Rolling Stones.
No obstante, quien robó todas las miradas fue James Brown, considerado uno de los mayores showmen de la historia de la música.