Robbie Williams acaba de inscribir su nombre en la historia de la música británica. Con el lanzamiento de Britpop, su nuevo álbum de estudio, el artista alcanzó su decimosexto número uno como solista en el Reino Unido, superando así el récord histórico de The Beatles y convirtiéndose en el artista con más discos en la cima de las listas británicas.
El álbum, publicado el viernes pasado, no solo marca un nuevo logro comercial, sino también un momento profundamente simbólico en la carrera de Williams. "Esto es absolutamente increíble", declaró a BBC News, comparando su trayectoria con un viaje improbable:
"Me siento como el Forrest Gump del pop".
Una metáfora que resume una carrera llena de giros, excesos, caídas y, sobre todo, reinvenciones.
Un récord que trasciende números
Con Britpop, Robbie Williams suma 21 álbumes número uno en total, considerando su etapa como solista y su paso por Take That. Solo Paul McCartney, con 23 discos en el primer puesto, lo supera si se contabilizan proyectos individuales y grupales. Aun así, el récord de Williams lo coloca por encima del legado conjunto de The Beatles, un hito que parecía inalcanzable para cualquier artista británico contemporáneo.
El cantante celebró el logro de forma sencilla, lejos del desenfreno que marcó los años 90. Desde París, donde se encontraba de descanso con su esposa Ayda Field, aseguró que festejarían "con una Coca Zero y una ensalada", reflejo de una etapa más consciente y equilibrada de su vida.
Mirar atrás sin perderse
El lanzamiento de Britpop dialoga directamente con los orígenes de su carrera en solitario. El arte del disco recrea una icónica fotografía tomada en Glastonbury 1995, donde Williams aparece con el cabello rubio y un diente faltante, imagen que simboliza el inicio de su ruptura con Take That. Aquella etapa, marcada por presión mediática, adicciones y problemas de salud mental, casi lo lleva a perderse a sí mismo.
Hoy, el artista reconoce que su mayor logro no es el récord, sino poder disfrutarlo plenamente. "Antes no podía detenerme a sentir gratitud por culpa de la enfermedad mental. Ahora estoy en un lugar donde puedo respirar, mirar atrás y sonreír", confesó.
Un homenaje al britpop de los 90
Musicalmente, Britpop es el álbum que Williams siempre quiso hacer tras dejar Take That. Una celebración explícita de la edad dorada de la música británica de los años 90, con referencias claras a bandas como Oasis, Elastica y Supergrass. El disco cuenta con colaboraciones destacadas, como Gaz Coombes en el tema Cocky y una aparición especial de Gary Barlow —antiguo rival creativo— en la canción Morrissey, narrada desde la perspectiva de un acosador delirante.
Recepción crítica
La crítica ha sido mayoritariamente positiva. The Guardian lo definió como "un viaje desordenado pero encantador al pasado", mientras que Rolling Stone destacó a un Williams "liberado, descaradamente excéntrico y en uno de sus mejores momentos creativos en años". NME, aunque más cauteloso, valoró su autenticidad: "No será el álbum más recordado, pero es valiente y hecho a su manera. Eso es Robbie".
Mantener los pies en la tierra
Pese al logro, Williams mantiene el sentido del humor y la perspectiva gracias a su familia. Una anécdota con su hija Teddy lo resume todo: al presumir que había superado a todos en números uno, ella le recordó en voz baja: "En el Reino Unido". Un detalle que evita que el ego se dispare y reafirma la humanidad detrás del récord.
Robbie Williams no solo rompió una marca histórica. Demostró que una carrera longeva, honesta y cambiante puede seguir escribiendo capítulos memorables décadas después del primer éxito.

