Según datos del Ministerio del Interior, más de 5.000 personas fueron detenidas durante el toque de queda que regía desde las 23:00 hasta las 05:00 en Guayas, El Oro, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, Manabí, Santa Elena, Pichincha, Sucumbíos y Esmeraldas. La medida también se aplicó en La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar) y La Troncal (Cañar).
De un total de 5.023 aprehendidos, solo 717 son personas relacionadas a estructuras criminales, donde constan dos objetivos de alto valor y 85 individuos de interés penal relevante.
Para Mario Pazmiño, exdirector de Inteligencia del Ejército Ecuatoriano, estos resultados reflejan un éxito parcial, "casi mínimo", de la medida.
En NotiMundo al Día, el coronel en servicio pasivo explicó que lo que se hizo fue reducir la movilidad nocturna de las organizaciones delictivas para facilitar los controles militares y policiales.
"Se redujo las oportunidades delictivas en horas de la noche, pero eso no ha afectado directamente al crimen organizado", sostuvo.
Pazmiño explicó que hubo "éxitos tácticos", pero estos son golpes temporales y pequeños que se dan con el propósito para "escarbar" dentro de la estructura delictiva. Sin embargo, no hubo golpes estratégicos que paralicen el accionar de estos grupos.
"Casi el 90% de los detenidos fue por el incumplimiento del toque de queda", cuestionó.
A su criterio, la medida permitió una mayor presencia de la fuerza pública en el territorio, pero no se logró contener el avance de la criminalidad. El experto indicó que aplicar estas medidas de forma repetitiva refleja que no se han cumplido los objetivos planteados y lo único que se ha hecho es contener temporalmente el accionar de los delincuentes.
Agregó que el haber anunciado esta medida con 15 días de anticipación, se generó un desplazamiento de las organizaciones criminales, dejando al austro ecuatoriano y la Sierra centro como las zonas más afectadas, que "absorbieron" la migración delictiva.
Pazmiño señaló que tras los estados de excepción y toques de queda, los grupos de delincuencia organizada (GDO) retornan a las zonas donde el Estado no tiene presencia importante y se producen nuevos enfrentamientos con organizaciones que trataron de tomar el control de algunas zonas.
Acotó que la respuesta al avance de la delincuencia organizada pasa por un "taponamiento" de la frontera con Colombia, mediante una fuerza de tarea conjunta, sumado a la cooperación con Estados Unidos.
A esto se suma un control eficiente en todos los puertos, privados y estatales, que son los sitios por donde sale la droga que ingresa desde el lado colombiano y peruano.
En tercer lugar, dijo, se debe recuperar la soberanía territorial, especialmente en algunas zonas de la Costa ecuatoriana. Finalmente, indicó que uno de los errores comunes es pensar que la salida de la crisis de seguridad pasa por medidas excepcionales, pero lo que en realidad se requiere son políticas públicas de largo alcance. Una de ellas, por ejemplo, es mejorar condiciones de salud, educación, y fuentes de trabajo.
Pazmiño insistió en la necesidad de que se realice un trabajo articulado entre distintas instituciones, caso contrario, "seguimos caminando a ser un Estado como Haití, donde quien controla son las organizaciones delictivas".
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