Catástrofe en Venezuela debe ser un espejo para Ecuador: 99% de los edificios en Quito no son sismorresistentes, alerta experto
Tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, gobiernos de otros países actualizaron el domingo las cifras de sus connacionales fallecidos, entre ellos 17 españoles, 7 portugueses y 46 lusodescendientes, de los cuales ocho eran menores, así como tres chilenos. Este lunes, Cuba informó de una víctima mortal.
Este lunes, un nuevo sismo sacudió al país, esta vez de magnitud 4,6, con una profundidad de 10 kilómetros y con su epicentro localizado a 27 kilómetros al norte de la localidad de Caraballeda en La Guaira, el estado más afectado por el doble terremoto del pasado miércoles.
En NotiMundo al Día, Theofilos Toulkeridis, experto sismólogo y vulcanólogo, explicó que los 39 segundos de distancia entre el sismo de magnitud 7,2 y el de 7,5 marcaron la diferencia de lo que pudo ser una catástrofe de mayores proporciones.
La acumulación de energía pudo ocasionar que el sismo supere los ocho grados de magnitud, lo que hubiese ocasionado pérdidas incuantificables.
Este escenario es una alerta para Ecuador, advirtió el experto, pues el país está expuesto a la megafalla Guayaquil - Caracas, que cruza todo el territorio nacional, Colombia y termina en Venezuela, en la zona donde se produjo la tragedia.
Toulkeridis señaló que la destrucción de Pelileo y gran parte de Ambato en 1949 es por esta causa, así como varios de los temblores ocurridos en Latacunga y Quito. Los hechos históricos dan cuenta de que el evento ocurrido en Venezuela podría ocurrir en cinco o 10 años en Colombia y en Ecuador.
"La falla va a seguir su curso", alertó el especialista.
Lo preocupante, dijo, es que no estamos aprendiendo nada de las lecciones que nos deja la naturaleza. Recordó que en enero de 2010 ocurrió un terremoto de 7,1 en Haití, y posteriormente en febrero de ese año ocurrió un evento similar en Chile, de magnitud 8,8.
Las construcciones que se hicieron después del terremoto de 2016 en Manabí, dan cuenta de que no se han tomado previsiones tras la catástrofe. Un dato escalofriante, añadió, es que más del 99,8% de los edificios en Quito no son sismorresistentes.
"Aquí tenemos que empezar, debemos actuar de inmediato", insistió el experto.
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