Gestión Presidencial

Conflictos sociales y decisiones polémicas marcan los dos años de gestión de Daniel Noboa, coinciden analistas

Estados de excepción, crisis en el sistema de salud pública e inseguridad han marcado los dos años de gestión del presidente Daniel Noboa.

En NotiMundo Estelar, la politóloga Sofía Cordero y el consultor jurídico y exgobernador de Santa Elena, Gilberto Pino, coincidieron en que la polarización social y política ha sido uno de los principales obstáculos para la gobernabilidad durante este periodo.

Cordero señaló que el gobierno perdió el margen de maniobra que tuvo en sus primeros 100 días, cuando la población inicialmente toleró la gestión debido al desgaste por la inestabilidad política previa y la crisis heredada del gobierno anterior. Sin embargo, destacó que la ciudadanía ha rechazado modelos políticos obsoletos, percibidos como autoritarios o faltos de respeto a la normativa.

Pino complementó esta visión, resaltando su apoyo a la independencia judicial y al nuevo fiscal general, y destacó que Noboa ha optado por permitir que la justicia opere de manera autónoma. Además, explicó que la votación del "no" en la consulta refleja múltiples factores: desde la complejidad de las preguntas hasta la transición hacia un estilo político más joven y alejado de la vieja política tradicional.

Según Cordero, la falta de resultados tangibles en estos dos años se debe a la ausencia de un plan de gobierno claramente definido, donde la estrategia ha privilegiado la propaganda y la comunicación política sobre la gestión efectiva. Pino agregó que la situación heredada era complicada y que fue necesario "poner orden en casa", fiscalizando gastos públicos y adoptando reformas impopulares, como la negativa a aumentar el IVA y la eliminación de ciertos subsidios.

Pino consideró que, pese a los errores cometidos, se necesitan al menos tres años para consolidar un rumbo nuevo, apoyándose en autoridades judiciales y constitucionales con experiencia y conocimiento técnico. Por su parte, Cordero recordó que, tras eventos traumáticos como el magnicidio de Fernando Villavicencio, la ciudadanía esperaba un liderazgo conciliador. Sin embargo, la gestión se convirtió en un factor polarizador, generando enemigos políticos y estigmatizando a la Corte Constitucional, promoviendo marchas y campañas de desprestigio contra los jueces.

Pino concluyó que este giro político ha tenido un impacto negativo significativo, reflejado en la decisión del Ejecutivo de cerrar espacios de diálogo y asumir una política de "mano dura". 

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