Crisis en Petroecuador se agrava por inestabilidad gerencial y fallas operativas, según Roberto Aspiazu
En NotiMundo A La Carta, Roberto Aspiazu, presidente de la Cámara de Energía del Ecuador, señaló que la entidad se ha convertido en una "máquina trituradora de gerentes", al registrar ocho autoridades en menos de dos años, con gestiones que rara vez superan los seis meses.
Esta inestabilidad, explicó, impide cualquier planificación a largo plazo, considerando que una empresa de esta magnitud requiere al menos entre año y medio y dos años para consolidar procesos eficientes. Aspiazu recalcó que la reciente salida de María Daniela Conde, tras apenas cuatro meses en funciones, confirma que actualmente la institución es prácticamente "ingobernable".
En el ámbito operativo, advirtió que la producción petrolera mantiene una tendencia a la baja desde 2014. Solo en las primeras semanas de 2026 se han perdido cerca de 15.000 barriles debido a fallas en el suministro eléctrico en campos como Sacha. A esto se suma el deterioro de la infraestructura, consecuencia de los bajos niveles de inversión, lo que impacta en todas las etapas del sector: exploración, transporte, refinación y comercialización.
Sobre el procesamiento de crudo, el dirigente destacó que la Refinería de Esmeraldas opera a aproximadamente la mitad de su capacidad, lo que obliga al país a importar más del 70 % de los derivados, desaprovechando así el contexto favorable de precios internacionales.
En cuanto a la administración actual, mencionó que el gerente subrogante, Sebastián Macprado, es un profesional capacitado; sin embargo, expresó preocupación por su falta de experiencia dentro de la empresa. Añadió que la designación recurrente de autoridades temporales se ha convertido en un mecanismo para evadir requisitos legales, lo que profundiza la inestabilidad institucional.
Asimismo, sostuvo que Petroecuador es una organización "cerrada", influenciada por intereses internos que limitan la capacidad de gestión, provocando el desgaste de sus autoridades al no poder resolver problemas estructurales.
Finalmente, Aspiazu contrastó esta situación con el sector eléctrico, que ha atravesado recientes reformas legales, mientras que el ámbito petrolero permanece estancado. En ese sentido, insistió en la necesidad urgente de atraer inversión privada, debido a que la estatal no cuenta con la capacidad financiera ni tecnológica suficiente para asumir los desafíos actuales.
También enfatizó la importancia de contar con un plan estratégico público y transparente que permita una adecuada rendición de cuentas, algo que, según indicó, hoy no existe.
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