En la investigación también se recogen 189 casos por evasión o fuga de las cárceles del Ecuador durante el gobierno Noboa.
En NotiMundo al Día, Luis Córdova, investigador y catedrático, explicó que la intención de este estudio es dimensionar los puntos críticos que generan conflictos en el país, como el constante estado de excepción en algunas provincias del país, por ejemplo.
Según Córdova, la seguridad de las provincias del Litoral, que en su mayoría han vivido bajo esta medida, no ha mejorado durante el gobierno de Daniel Noboa. Esto debería llamar la atención al Ejecutivo, dijo, sobre la efectividad de la estrategia, pues esto evidencia que más militarización no garantiza una lucha eficaz contra la delincuencia.
Otro punto del estudio detalla las falencias del sistema penitenciario. Córdova lamentó que, mientras el Gobierno mostraba como un "éxito rotundo" la recaptura de alias Fito, líder de la organización criminal Los Choneros, se registraban otros 189 casos de evasión o fuga.
A esto se suma otro dato escalofriante: solo en las cárceles de Guayaquil, durante el conflicto armado interno, han aparecido sin vida más de 440 personas, sin que se den explicaciones sobre los decesos. "Eso quiere decir que solo en esas cárceles se ha asesinado a la misma cantidad de personas que en las 13 masacres carcelarias ocurridas antes del gobierno de Noboa".
A su criterio, el país asiste a un "nuevo orden moral" que ha impuesto el estado de guerra. Según este nuevo orden, hay una economía moral de la vida, donde ciertas vidas tienen mayor importancia que otras.
"Desde el Estado, la violencia letal se está convirtiendo cada vez más en un regulador social", alertó.
"La intención del observatorio es mostrarle al país que la conflictividad y la crisis en múltiples áreas se va complicando, porque, desde el Estado, las capacidades están bastante reducidas", apuntó. A esto se suma la "desorientación" en la voluntad política de los gobernantes, dijo.
Córdova señaló que al momento existen cerca de 370 asesinatos múltiples en Ecuador, donde el 82% de víctimas no tenía antecedentes penales. En el marco del estado de guerra interna, dijo, hay un proceso "muy grave", donde la violencia letal se está convirtiendo, cada vez más, en un mecanismo de regulación social en las zonas urbano-marginales y altamente violentas. "Ese mecanismo está siendo cada vez más tolerado; no es que se está luchando para evitar que suceda, sino que se está consintiendo", apuntó.
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