La integración entre Ecuador y Perú dio un salto cualitativo durante la realización del XVII Gabinete Binacional en la ciudad de Lima, donde los gobiernos de ambos países suscribieron una batería de compromisos clave para afianzar el desarrollo fronterizo y la estabilidad regional. Entre los logros comerciales más destacados de la cita oficial resalta la reanudación de las exportaciones de petróleo crudo desde Ecuador hacia el mercado peruano, un paso estratégico para dinamizar el intercambio económico entre las dos naciones vecinas en el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Frente común contra el crimen transnacional y minería ilegal
En el ámbito defensivo, las delegaciones presidenciales y sus gabinetes de ministros establecieron una hoja de ruta orientada a neutralizar las amenazas criminales compartidas que azotan a la región. Ambos países acordaron coordinar esfuerzos en la lucha contra la delincuencia organizada transnacional, la minería ilegal, la trata de personas y el tráfico ilícito de armas y explosivos.
Asimismo, la agenda binacional abordó además la vulnerabilidad ambiental de la zona sur ecuatoriana y el norte peruano, territorios amenazados por los pronósticos de un "mega Niño" de alta intensidad. Para mitigar estos impactos, los regímenes acordaron fortalecer los mecanismos de gestión de riesgos e impulsar proyectos de seguridad energética, entre los que destacan el avance hacia la interconexión eléctrica de 500 kilovoltios (kV) y la cooperación estratégica en materia de gas natural.
Traspaso en la CAN y viabilidad de acuerdos
El encuentro diplomático sirvió también de marco para la entrega oficial de la presidencia pro tempore de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la cual fue traspasada por el gobierno ecuatoriano al Perú para impulsar la apertura comercial y la reducción de barreras arancelarias en el bloque subregional.
Al evaluar el alcance real de la cumbre, el analista político Raúl Bravo explicó en Notimundo Estelar que, a diferencia de pactos del pasado que corrían el riesgo de quedar estancados en la burocracia, los compromisos firmados corresponden a competencias exclusivas del Poder Ejecutivo. Esto permite que, una vez suscritos, sean ratificados e instrumentados de forma inmediata por los ministerios correspondientes sin depender de la aprobación de los parlamentos.
Bravo destacó que los desafíos de seguridad, la contención del fenómeno de El Niño y el fomento del comercio son problemas de Estado que trascienden cualquier bandera ideológica, por lo que la coincidencia de voluntades entre los presidentes Daniel Noboa y Keiko Fujimori sienta las bases para transformar la paz firmada en 1998 en resultados prácticos de empleo y estabilidad para la población.
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