Este 17 de julio, el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) reactivará su funcionamiento, luego una suspensión de varios días, debido a la erosión regresiva de los ríos Coca y Loco. La vocera del Gobierno, Carolina Jaramillo, anunció que, con el reinicio de operaciones, se incorporará también un plan integral de mantenimiento y protección en la tubería que, dijo, no ha recibido atención completa desde hace 53 años.
De acuerdo con la exgerente de Petroecuador, Marcela Reinoso, la expectativa es que los plazos dispuestos por el Gobierno puedan cumplirse. Esto, debido a que, hasta el momento, existiría una pérdida de USD 230 millones para el mes de julio en cuanto a exportaciones de crudo, debido a la declaratoria de fuerza mayor.
Recordó que, en el 2020, se registró el primer inconveniente por la erosión regresiva en la infraestructura petrolera. 35 días estuvieron detenidas las operaciones del SOTE con un impacto del 4% en la producción, y una afectación que bordeó los USD 400 millones. Pero, según Reinoso, existen varios pendientes del Estado por proteger el OCP, el SOTE y el poliducto.
Durante el gobierno de Daniel Noboa, se inició el estudio de prefactibilidad para la construcción de una variante definitiva que favorezca a la infraestructura petrolera. Sin embargo, el principal inconveniente es el costo que genera. Se trata de, según Reinoso, alrededor de USD 130 millones por cada tubo. Por ello, dijo, CELEC debe sumarse a este proyecto, debido a que la apertura de la carretera al margen del río Coca resultaría también beneficioso para la entidad.
Apagado de pozos petroleros y la situación de la Refinería
Petroecuador negó que bombas de extracción petrolera hayan sido apagadas durante los últimos días. La aclaración de la estatal ocurre luego de que, en redes sociales, trascendió información acerca de una supuesta saturación en la capacidad de almacenamiento de crudo, que habría obligado al Estado a apagar totalmente las bombas. La información fue corroborada por la vocera presidencial, quien manifestó que el stock de crudo en el país está también garantizado.
El apagado parcial de los pozos petroleros, según Reinoso, se traduce a la suspensión de 2.000 puntos de los 2.800 habilitados en la Amazonía. A esto, dijo, se suma la capacidad de almacenamiento de crudo que no tendría un resultado favorable para el país.
Otro de los pendientes en materia petrolera es la refinería de Esmeraldas, que estima arrancar de manera progresiva a partir del viernes 18 de julio. De acuerdo con la vocera del Gobierno, Carolina Jaramillo, este proceso no será inmediato, sino que responderá a una restauración por fases que se extendería hasta finales de agosto.
Marcela Reinoso explicó que, existen varios puntos por atender por parte de Petroecuador en este cronograma. El primero, que la electricidad, vapor y calor de la sección de utilidades sea funcional como para retomar las operaciones, tras el incendio en la refinería. Otro de ellos, es la inertización de la infraestructura, que se refiere al cuidado de las instalaciones a la exposición al oxígeno y la solidificación del crudo pesado ante la reducción de las temperaturas.
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