Crisis ambiental

El agua del Machángara es tóxica y nadie actúa: Inty Grønneberg lanza alerta sobre ríos de Quito

El río Machángara, uno de los principales afluentes que atraviesa la ciudad de Quito, se encuentra en estado crítico. Investigaciones recientes revelan que la descarga continua de aguas residuales, el vertido indiscriminado de desechos sólidos y la falta de control ambiental han llevado a este cuerpo de agua a un punto de colapso, según alerta el científico Inty Grønneberg.

En una entrevista con NotiMundo Estelar, Inty Grønneberg afirmó que nunca había visto un río tan tóxico, y advirtió que la calidad del agua del Machángara está muy por debajo de los estándares mínimos, incluso para aguas residuales.

Grønneberg detalló que los niveles de oxígeno disuelto en el agua están por debajo del 2 %, lo que indica que el río está prácticamente biológicamente muerto. Esta situación representa un grave riesgo sanitario para las comunidades que utilizan el agua del Machángara para el riego agrícola, ya que los productos cultivados con este recurso contaminado llegan directamente a los hogares de los quiteños, perpetuando un ciclo tóxico que afecta a miles de personas.

El especialista explicó que la recuperación del río podría tardar décadas. Como ejemplo, citó el caso del río Irwell, en Manchester (Inglaterra), cuya rehabilitación tomó más de 40 años luego de una severa contaminación industrial.

Asimismo, subrayó la urgencia de aplicar un enfoque integral, que contemple el tratamiento de aguas residuales, el control estricto de descargas ilegales y la adecuada recolección de residuos sólidos. A pesar de que existe una sentencia judicial que obliga al Municipio de Quito a intervenir, la falta de ejecución efectiva sigue siendo uno de los mayores obstáculos para revertir la situación.

Grønneberg también hizo un llamado a la ciudadanía, señalando que la deficiente gestión de residuos en varios sectores ha llevado a prácticas como la quema de basura o el vertido directo al río, agravando la contaminación.

Como propuesta concreta, planteó la creación de un "mapa de vida del río", que permita identificar los puntos críticos de contaminación y enfocar los recursos en las zonas más afectadas. Enfatizó que las decisiones deben estar basadas en evidencia científica, para asegurar una recuperación sostenible del ecosistema.

Finalmente, Grønneberg llamó a la acción conjunta del sector público y privado, afirmando que la inacción de las autoridades frente a esta crisis solo evidencia la urgencia de una respuesta articulada, que permita salvaguardar este recurso vital para la capital.

Mira la entrevista completa

Escucha la entrevista completa