Movilizaciones

El Gobierno debe buscar una salida política al paro nacional; esperar un agotamiento de la CONAIE podría tomar un rumbo "peligroso", según analista

Imbabura ha sido el epicentro de las movilizaciones en rechazo a la eliminación del subsidido al diésel.

El paro nacional convocado por la CONAIE se divide en dos momentos, según el anaista político, Pablo Játiva. El primero, cuando el presidente Daniel Noboa "centralizó" las manifestaciones al trasladar la sede del Ejecutivo a Cotopaxi y una zona de la región Sierra que no concentraba marchas. Y el segundo, a partir de la muerte de Efraín Fuerez. Esto, debido a que puede marcar como disonante sobre la narrativa del Gobierno de mantener el control del paro.

En ocho días de movilizaciones, el paro se ha concentrado mayormente en Imbabura, por lo que las ciudades grandes como Quito, Guayaquil y Cuenca no se han visto afectadas por los bloqueos. Esto, de acuerdo con Játiva, da la sensación de que las manifestaciones "no terminan de cuajar".

El levantamiento ocurre en el inicio de una nueva dirigencia indígena que anteriormente se mostró fracturada a la interna, luego de la segunda vuelta electoral. Por otro lado, Játiva insistió en que el Gobierno asuma la responsabilidad política y busque una salida a las fricciones con el movimiento indígena. Sobre esto, planteó dos escenarios:

Un Gobierno jugando a una especie de "guerra de desgaste" y una CONAIE cerrada en sus posturas.

Antes de llegar a un consenso, recordó que siempre existen operadores políticos que se reúnen antes de los anuncios públicos. La labor de estos, dijo, es acercarse lo más pronto posible y con la mayor precisión para alcanzar puntos de negociación. Para esto, insistió, el movimiento indígena debería estar abierto a los ofrecimientos que pueda hacer el Ejecutivo.

"Esperar que el rival se agote, puede tomar un curso muy peligroso. Es momento que se busque una salida política", señaló.

Játiva analizó que la estrategia de las autoridades de dialogar directamente con las bases en lugar de con los líderes ha sido efectiva para mantener el paro en una baja intensidad. Sin embargo, esta estrategia también necesita ser complementada con políticas públicas que aborden las necesidades a largo plazo de las comunidades. Jativa sugirió que el Gobierno podría implementar medidas de apoyo económico y desarrollo de infraestructuras, lo que podría ayudar a reducir las tensiones y mejorar la percepción del Estado en la región.

Además, alertó que la crisis actual tiene serias implicaciones económicas, con pérdidas significativas reportadas en sectores como la agricultura y el comercio. Consideró que la inacción o la falta de soluciones rápidas podrían resultar en daños económicos mayores, afectando no solo a Imbabura, sino al país en su conjunto. Se necesita un enfoque urgente para mitigar el impacto económico del paro y prevenir una escalada de la violencia que podría llevar a situaciones más extremas.

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