En NotiMundo, José Ignacio Beteta, analista político indicó que el escenario electoral peruano atraviesa un momento de alta incertidumbre, luego de que Roberto Sánchez se consolidara como el segundo candidato más votado y quedara encaminado a disputar la Presidencia frente a Keiko Fujimori en la segunda vuelta.
Beteta enfatizó que la primera vuelta electoral estuvo marcada por irregularidades, entre ellas actas dañadas y votos perdidos, situación que ha provocado desconfianza ciudadana sobre la transparencia del proceso. Según explicó, aunque no existen pruebas concluyentes de fraude, una gran parte de la población mantiene dudas sobre la legitimidad de los resultados.
Asimismo, subrayó que la diferencia entre Sánchez y Rafael López Aliaga fue mínima, con apenas entre 14.000 y 16.000 votos de distancia, lo que ha intensificado los cuestionamientos y tensiones políticas en el país.
El analista también indicó que el retraso en la proclamación oficial de resultados resulta inusual y podría estar relacionado con el temor de funcionarios electorales a enfrentar responsabilidades legales mientras continúan investigaciones por posibles irregularidades.
Sobre Roberto Sánchez, Beteta señaló que, a diferencia de Pedro Castillo, no se trata de un outsider político, ya que acumula cerca de dos décadas en la función pública. Sin embargo, sostuvo que su campaña ha utilizado símbolos y referencias vinculadas al expresidente Castillo para captar respaldo en sectores rurales y ciudadanos descontentos con el sistema político tradicional.
Respecto a Keiko Fujimori, destacó que llega a esta contienda con mayores posibilidades electorales debido a una reducción de su antivoto y a un discurso menos confrontativo que en campañas anteriores.
Beteta además enfatizó que la judicialización de la política sigue influyendo en el escenario peruano. Mencionó que la Fiscalía solicita más de cinco años de prisión contra Sánchez por presunto desvío de fondos y consideró sospechoso que el caso cobre fuerza a pocas semanas de la elección presidencial.
Finalmente, sostuvo que el principal problema del Perú no radica únicamente en diferencias ideológicas, sino en el debilitamiento institucional y la incapacidad del Estado para responder a las necesidades básicas de la población, especialmente en las zonas rurales.
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