"Encontrones" marcaron la guerra comercial con Colombia; importadores podrán demandar la devolución de los tributos, afirma experto tributario
Desde este 1 de junio, la denominada tasa de seguridad dejó de aplicarse a la importación de productos colombianos. La decisión fue oficializada a través de una resolución del Servicio de Aduanas, luego de cuatro meses de tensiones comerciales con el país vecino.
El pasado viernes 29 de mayo, el presidente Daniel Noboa anunció que las tarifas a Colombia que, para entonces, alcanzaban el 100%, serían levantadas. Esto, luego de haberse reunido con Abelardo De La Espriella, candidato presidencial colombiano y supuestamente acordar un fortalecimiento de los controles al narcotráfico en la frontera.
La administración de Gustavo Petro, en Colombia, también anunció la eliminación de los aranceles que, de su lado, se aplicaban de manera diferenciada en 30%, 50% y 75%. La Cancillería de ese país sustentó la resolución en respuesta a lo ordenado por la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN), la cual dio un ultimátum a ambos países para levantar las tarifas.
El Gobierno colombiano manifestó su rechazo categórico a la versión de Ecuador que apunta al levantamiento de los aranceles como una "medida de buena voluntad". Además, se refirió a una "deliberada injerencia en el proceso electoral", lo que constituiría una "flagrante conculcación del principio de no intervención en los asuntos internos, una amenaza a la soberanía nacional y un atentado al sistema democrático".
Para Ecuador no es conveniente enfrentar este tipo de "encontrones", problemas y desaciertos con sus vecinos comerciales, consideró en NotiMundo Estelar el abogado y experto Tributario, Napoleón Santamaría.
El impasse, dijo, debía analizarse desde dos puntos de vista. El primero, en el ámbito jurídico, en el cual por resolución de la Comunidad Andina, debía derivar en la eliminación de los aranceles recíprocos. Ahora, en lo político, llegó a determinarse cierto desgaste a puertas de las elecciones en Colombia.
Una vez finalizada la guerra comercial, explicó Santamaría, es recuperar los cerca de USD 200 millones que generaron una afectación en tres niveles. Esto, en medio de la posibilidad que el incremento de los costos haya recaído sobre los importadores ecuatorianos, los exportadores colombianos o sobre el consumidor final.
El siguiente paso, según Santamaría, es que los importadores ecuatorianos demanden el reintegro de las millonarias pérdidas al Estado. Al ser considerado por la CAN como un "arancel encubierto", detalló, existe la posibilidad de reclamar la reposición de estos valores por la vía jurídica.
"En la práctica quizá sea algo tedioso, largo y difícil, pero a la larga, el resultado debe ser que el Estado devuelva esos tributos", dijo.
El escenario posterior a las tensiones comerciales, según Santamaría, debería ser visto como una oportunidad para Ecuador en el fortalecimiento de la Comunidad Andina. Esto, debido a que es el único organismo regional al que pertenece.
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