Una sentencia de 17 años y 4 meses de prisión le fue impuesta a los policías Diego Trujillo y Leonardo Montalvo, señalados por el delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio. Esto, en contexto de una persecución que ocurrió hace 10 años en Quito y que terminó con un presunto delincuente abatido.
"Es una decepción terrible (...) me sentencian por cumplir con mi trabajo", dijo Trujillo. Pero todo se remonta a la madrugada del 24 de septiembre del 2016, cuando surgió una alerta por robo en la calle Brasil y Zamora, en la capital. Al llegar la patrulla, Trujillo observó a cuatro sujetos en un enfrentamiento con dos guardias de seguridad.
Luego de escuchar la sirena policial, los asaltantes huyeron del sitio a bordo de dos motos -un piloto y un copiloto en cada una-. Uno de los guardias que fue amedrentado comentó que habían sido víctimas de robo con armas de fuego, por lo que se inició la persecución.
Cuadras abajo por el sector, según Trujillo, se escucharon dos detonaciones con arma de fuego. A acto seguido, las motocicletas de los presuntos delincuentes se separaron y la patrulla se centró en una de ellas. En medio de la persecución, la camioneta policial topó a una de las motocicletas y, mientras esta perdía fuerza, el copiloto apuntó contra los agentes, según Trujillo.
La acción inmediata de Trujillo fue disparar contra el sospechoso, pero la otra parte procesal asegura que esa motocicleta no contaba con armas de fuego y que el sujeto abatido no tenía antecedentes penales.
Para Trujillo, uno de los cuestionamientos alrededor de su caso es que los jueces no hayan revisado el contexto completo. Es decir, solo analizaron el impacto de bala y la caída, en lugar de la persecución completa.
El testimonio de Leonardo Montalvo es similar. Participó en la patrulla de septiembre de hace 10 años y, tras actuar en medio del robo, también fue sentenciado. Lamentó que la pena llegue en un escenario en el que los presuntos delincuentes aceptaron su culpabilidad y recuperaron su libertad.
Mientras se desarrollaba la investigación, Montalvo no recibió una orden de prisión preventiva. En su lugar, la justicia le impuso presentaciones periódicas cada 15 días en un ambiente que, para su familia, resulta "devastador".
"Es una situación de dolor de todos los días", dijo.
Sentencian "a toda la Policía"
Tanto Trujillo como Montalvo portan aún su uniforme de Policía. Ejercen sus funciones en medio de una investigación penal en su contra, a la espera de una decisión favorable en el plano judicial.
Dentro de la institución, según relataron ambos, se llevó a cabo una investigación que determinó que su actuación en medio de la persecución fue correcta. Análisis técnicos y cumplimientos de parámetros fueron parte de una evaluación de su caso, mientras se abre un debate sobre los límites de la actuación de la Policía.
"No solo están sentenciando a Diego Trujillo, están sentenciando a toda una policía que trabaja por el bienestar de la ciudadanía, que tiene que enfrentar a la delincuencia", enfatizó.
Para Montalvo, de presentarse un escenario similar en un futuro, no dudaría en actuar de la misma manera. Mientras la defensa técnica de ambos prepara una apelación por el carácter retroactivo de su pena -es decir, que recibieron 17 años cuando debía fijarse en 10 años de prisión-, enviaron un mensaje contundente a la institución policial.
"La mayoría de mis compañeros, por vocación, lo haríamos. Pero, por nuestros derechos, estamos totalmente esposados", sentenció.
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