El incendio forestal que se desató el pasado 18 de agosto en el Parque Nacional Cotacachi-Cayapas continúa sin ser controlado y ha consumido más de 1 000 hectáreas de vegetación. Las pendientes pronunciadas y la presencia de pajonal seco dificultan las labores de contención en sectores como Apuela, Imantag, Purafo, Piñán, Pantaví y Pillavo, en la provincia de Imbabura.
Para enfrentar la emergencia, el Cuerpo de Bomberos de Quito desplegó aeronaves no tripuladas que permiten ubicar los frentes activos, mientras cuadrillas ejecutan trabajos manuales en tierra. A estas labores se sumaron los Bomberos de Ibarra y personal de la Secretaría de Gestión de Riesgos.
Asimismo, el Ministerio del Ambiente reforzó la operación con guardaparques de otras reservas como Antisana, Cotopaxi, Pululahua, Cayambe Coca, El Ángel y Pasochoa.
El objetivo de este despliegue es frenar la propagación de las llamas, proteger la biodiversidad del área protegida y evitar daños irreversibles a los ecosistemas de la zona norte del país.
