La crisis energética persiste: un plan emergente será necesario para afrontar el estiaje en 2026
Tras varios meses de paralización, la refinería de Esmeraldas recuperó su unidad principal de funcionamiento. Según Petroecuador, la puesta en marcha de esta infraestructura generará una utilidad diaria superior a los USD 158 mil, debido a la producción de 4.612 barriles diarios de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y 7.488 barriles de nafta tratada.
Para retomar las operaciones, la estatal petrolera implementó un plan dividido en tres fases. La primera correspondió al restablecimiento eléctrico inicial, que permitió reactivar la unidad en diciembre de este año.
La segunda consiste en la rehabilitación del sistema eléctrico de Catalíticas 1, prevista para fortalecer los procesos en el primer semestre de 2026. Finalmente, la tercera fase contempla la construcción de la nueva Subestación D, actualmente en estudios de prefactibilidad y factibilidad.
Ecuador sigue sumido en una crisis energética, dijo el experto energético, Miguel Robalino. Reconoció que este complejo panorama se evidencia en el campo petrolero, minero, eléctrico y de producción de gas.
Un ejemplo de esto, dijo, es el problema de refinación, basado en las centrales que han cumplido su vida útil. Esto generaría también una reacción en cadena para la generación de hidrocarburos que sirven para la operación de terminales termoeléctricas.
La baja capacidad de refinación obligará al país a importar fuel oil a costos elevados, según Robalino, mientras los desafíos en el campo eléctrico son otros. De acuerdo con el experto, la demanda energética sube aproximadamente un 7.8% cada año, equivalente a 500 megavatios. Algo que, alertó, no se ha cumplido por parte del Gobierno.
El problema de esto, señaló, es que los planes de expansión de generación no han sido atendidos, por lo que se debería implementar un modelo de gestión de crisis, de cara al próximo estiaje, que se estima llegará en marzo de 2026.
"Se ve que no existe un plan energético, porque no hay resultados", dijo.
Para el periodo de sequía, Ecuador no tendría megavatios suficientes para enfrentar la demanda, ya sea de generación hidroeléctrica o térmica. Si bien una de las salidas es la compra de energía a Colombia, el costo a cambio de dicha electricidad sería costoso.
"La dependencia energética no dará ninguna seguridad", sostuvo.
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