Violencia en escuelas

La juventud ha perdido los límites de accionar y cánones de conducta en el sistema educativo, según exministro

El Ministerio de Educación dijo que actuará "con todo el rigor", tras el caso de agresión registrado en Quito el pasado viernes 20 de junio.

Para Roberto Passailaigue, exministro de Educación, el pasar de los años hizo que la juventud pierda límites de accionar y cánones de conducta, evidenciado en las instituciones educativas. Pero este problema, dijo, se remonta a los hogares. Precisó que, allí es donde se aprenden valores como ética, cívica, respeto y moral, mientras que su conducta en las escuelas es solo una evidencia de la crianza.

De acuerdo con el exministro, la educación puede ser vista como una mesa de cuatro patas. La primera correspondiente a la familia, en donde se forjan los valores principales; la segunda, la propia sociedad, la cual debe penar por los intereses y derechos de los menores de edad; y las dos últimas bases: las instituciones educativas y sus autoridades.

"Los límites se están perdiendo en el manejo de instituciones educativas (...) si una de las patas de esta mesa falla, empieza a temblar", dijo.

Con respecto al reciente caso ocurrido en Quito, Passailaigue explicó el procedimiento a seguir con la agresora y la víctima.

La causa pasará a manos del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE), el cual deberá organizar reuniones entre los padres de las personas involucradas. De manera interna, deberá realizarse la investigación para establecer responsabilidades, pero bajo ningún concepto la institución puede separar o expulsar de manera definitiva a la agresora.

Y es este último punto el que, consideró, debería regresar a las escuelas y colegios.

Es decir, que el establecimiento tenga la facultad de expulsar al presunto agresor, y sea el distrito el que sortée la matrícula del alumno para que sea aceptado en otra institución.

Una mirada integral de la violencia

La violencia y sus efectos son, según Emilio Carrillo, catedrático de la Escuela de Psicología de la UIDE, una cuestión que debe mirarse desde una perspectiva estructural. Es decir, que las respuestas para contrarrestar sus efectos estén a la altura de estas dimensiones. Esto debido a que un agresor también puede ser víctima de otro esquema de violencia.

Precisó que, en el caso registrado en Quito, debe aplicarse una sanción socioeducativa y que, más allá de la intervención protocolaria, exista un acompañamiento psicológico para determinar las causas y motivaciones que llevaron al agresor a cometer dichos actos. A partir de allí, dijo, deberían establecerse acuerdos internos o normas mínimas de convivencia para garantizar que hechos de este tipo no ocurran nuevamente.

Carrillo también enfatizó en que lo que se hace desde el sistema educativo para contrarrestar los defectos de la violencia "no es suficiente".

Cuestionó que, en ciertos planteles, exista apenas un psicólogo para 300 o 400 estudiantes, y cuenten también con departamentos reducidos para tratar casos de menor índole o similares a este.

Esto, precisó, impide que se forjen relaciones de confianza real entre el alumnado y el departamento de psicología. Además, insistió en que no debe retirarse la responsabilidad de los padres para la crianza de los hijos, sin embargo, estos también requieren de una compañía profesional.

Mira la entrevista completa

Escucha la entrevista completa