En respuesta, el gobierno de Nicolás Maduro movilizó a millones de milicianos y reforzó su presencia con fuerzas navales y personal en las fronteras y el litoral.
En Notimundo a la Carta, el analista internacional Fausto Pretelín sostuvo que este despliegue militar podría golpear las finanzas del régimen venezolano, altamente dependientes del narcotráfico, y con ello precipitar su colapso.
Según Pretelín, el objetivo central de Estados Unidos es debilitar al deteriorado gobierno de Maduro. Recordó que la presión incluye una recompensa de 50 millones de dólares por su captura, lo que intensifica la percepción de fragilidad del liderazgo chavista. A su juicio, esta estrategia busca erosionar el poder establecido y propiciar un cambio político en Venezuela.
El experto cuestionó la cifra de 4,5 millones de milicianos anunciada por Maduro, señalando que refleja más desesperación que fortaleza. Considera que la supuesta movilización responde a la falta de respaldo popular y a la creciente presión internacional.
Pretelín reconoció que la riqueza petrolera venezolana representa un factor de interés para Estados Unidos, aunque no lo considera el único motivo. Afirmó que la administración Trump no solo pretende asegurar recursos estratégicos, sino también promover la restauración democrática como una meta de largo plazo.
El analista también criticó la falta de cohesión en América Latina frente a la dictadura de Maduro. Explicó que países como México y Brasil mantienen posturas ambiguas, lo que dificulta el aislamiento del régimen y debilita los esfuerzos regionales para enfrentar la crisis.
Respecto a las sanciones, destacó la aplicación de aranceles secundarios, diseñados para castigar a países que comercian con Venezuela. Esta medida, dijo, endurece la presión sobre Maduro y busca limitar sus vínculos con aliados como Rusia y China, situando a Estados Unidos como actor decisivo en la dinámica internacional que golpea la economía venezolana.
Al proyectar escenarios, Pretelín mencionó la posibilidad de una implosión interna del régimen o la apertura de negociaciones. Sin embargo, subrayó que la combinación de presión militar y económica por parte de Washington podría ser el factor definitivo que conduzca a un cambio profundo.
Finalmente, concluyó que existe una clara desconexión entre las prioridades de Estados Unidos y las de los gobiernos latinoamericanos. Esta divergencia de intereses, advirtió, complica la resolución de la crisis y condiciona el futuro político de Venezuela.
Mira la entrevista completa
Escucha la entrevista completa
