El presidente Daniel Noboa dispuso que la atención a los efectos de la temporada lluviosa sea considerada una prioridad nacional, mediante la firma del Decreto Ejecutivo 310. La medida apunta a reforzar la respuesta del Estado frente a los eventos adversos provocados por el invierno.
El documento establece la ejecución inmediata y articulada de acciones de prevención, respuesta y recuperación, especialmente en las zonas donde persisten niveles de alerta por lluvias intensas y riesgo de afectaciones a la población y a la infraestructura.
Para ello, se dispuso la coordinación entre varias instituciones del Ejecutivo, entre ellas los ministerios de Transporte, Salud, Agricultura, Defensa, Interior y Finanzas, en conjunto con la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional.
Además, el Gobierno exhortó a los Gobiernos Autónomos Descentralizados a actualizar y ejecutar sus planes de contingencia, con el objetivo de reducir impactos, garantizar servicios básicos y proteger a las comunidades vulnerables.
La disposición también señala que todas las acciones deberán desarrollarse de manera integrada dentro del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos, para asegurar una respuesta técnica y oportuna mientras continúen las condiciones adversas en el país.