Paro nacional: El Gobierno y el movimiento indígena deben crear "medidas de confianza mutua" para entablar un diálogo, según Luis Córdova
Cinco personas fueron detenidas por la tentativa de asesinato al presidente Daniel Noboa denunciada por el Gobierno. El ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, calificó como "terrorista" el intento de asesinato del presidente Noboa, y adelantó que las Fuerzas del Orden no permitirán la "toma" de Quito, tal y como advirtió Marlon Vargas, dirigente de la CONAIE.
Por su parte, el Consejo de Gobierno de la CONAIE manifestó su preocupación por la detención de los cinco manifestantes en Cañar, y consideró que el ataque a la caravana se derivó de una "provocación" del Primer Mandatario.
Según la Confederación, este tipo de actos buscan criminalizar la protesta encabezada por el movimiento indígena. Además, rechazó la narrativa de un intento de magnicidio o asesinato al jefe de Estado.
Para el director del Programa Orden, Conflicto y Violencia, Luis Córdova, entender el paro nacional requiere de un punto de vista histórico. Recordó que el movimiento indígena ha sido un sujeto político desde hace varios años, y sus demandas a los distintos Gobiernos no han sido atendidas.
En el 2022, la administración de Guillermo Lasso instaló 10 mesas de diálogo con la CONAIE, donde se trataron 220 temas de discusión y se alcanzaron 109 acuerdos que, según Córdova, no se han cumplido por los gobiernos. Por ello, dijo, existe cierta desconfianza del movimiento indígena en torno a los procesos de conversación y la falta de garantías.
A su criterio, existen incoherencias de ambas partes para no alcanzar un diálogo. Del lado del Ejecutivo, Córdova cuestionó los calificativos de "terroristas" que, dijo, fracturan la posibilidad de entablar una conversación. Mientras tanto, del lado de la CONAIE, lamentó que la dirigencia indígena no reconozca focos de violencia generados en medio de las protestas, como el ataque a la caravana presidencial en Cañar.
"Se deben crear medidas de confianza mutua. Nadie puede sentarse a dialogar así", indicó.
Según Córdova, otra de las fricciones que apuntan al Gobierno es la postura cerrada en torno a negociaciones que involucren la eliminación del subsidio al diésel. Consideró que no es posible llamar al diálogo cuando no existe una predisposición para debatir las decisiones que desencadenaron las manifestaciones.
"Si queremos desactivar un escenario de protestas y confrontación, la salida es el diálogo y la negociación. No significa ser blandengue, significa escucharse mutuamente", enfatizó.
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