El primer mandatario designó al general Henry Delgado como nuevo jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (FF.AA.); al contralmirante Ricardo Unda como comandante general de la Fuerza Naval; al general Iván Vásconez como comandante general del Ejército y al brigadier general, Mauricio Salazar comandante general de la Fuerza Aérea.
Según la Presidencia, "esta decisión estratégica busca incorporar nuevos perfiles con experiencia en combate que respondan con liderazgo y eficacia a los desafíos actuales de la seguridad nacional". Los cambios dispuestos por el primer mandatario llegan horas antes de la visita a Ecuador de Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos.
En NotiMundo al Día, Luis Altamirano, excomandante general del Ejército Ecuatoriano, cuestionó la decisión del Ejecutivo, asegurando que "la calentura no está en las sábanas", y que pese al arduo trabajo de la fuerza pública, se evidencia una deficiente conducción política.
A su criterio, el Gobierno ha utilizado una serie de etiquetas para tratar de explicar la lucha contra el crimen organizado en el país, como ocurrió en el inicio del mandato con el denominado Plan Fénix. "Esta debería ser una política pública, pero de pública no tiene nada. No hay objetivos ni metas", apuntó.
Según el general (s.p.), la narrativa, impulsada desde la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, posiciona una nueva fase de la guerra interna, sin embargo, la ciudadanía no comprende lo que esto significa y más bien podría denotar que los resultados en la lucha contra la inseguridad no se están dando.
"En el equipo ganador no se cambia la alineación, pero aquí se está cambiando todo, entonces es claro el fracaso", cuestionó.
Altamirano insistió en que la contención de la violencia y las alarmantes cifras de homicidios en Ecuador (que, de continuar la tendencia terminará el 2025 con más de 50 homicidios por cada 100 mil habitantes) no pasa únicamente por las armas, sino por medidas estructurales, como garantizar la educación y atención de menores de edad en zonas vulnerables, donde las bandas criminales los utilizan, "no porque sean inimputables, sino porque son desechables", dijo.
A esto se suma la ola migratoria de ecuatorianos, que inició en 2021, y que hasta el momento deja cerca de 400 mil compatriotas fuera de su territorio. Esto deriva en que se fracture la base de la sociedad, que es la familia, y se viabilicen las condiciones para que nuevos jóvenes caigan en las garras de los grupos delincuenciales.
"Es un problema complejo que no se va a resolver con estas ideas de una nueva fase de la guerra. Hay que tener una visión más integral e inteligente", acotó.
Respecto de la visita de Marco Rubio, Altamirano recordó que existe un apoyo de EE.UU., con tres acuerdos firmados y varios acercamientos en áreas como intercambio, capacitación y entrenamiento. No obstante, dijo que la mayor carga está en el país receptor, por lo que se debe comprender que "nadie va a venir a solucionar nuestros problemas". A su criterio, una estrategia real y hacer cambios en la estructura de seguridad es lo que traerá resultados diferentes.
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