El retorno del expresidente Lenín Moreno a Ecuador generó nuevas tensiones políticas entre el oficialismo y la Revolución Ciudadana, organización que ahora acusa al exmandatario de mantener un supuesto entendimiento con el Gobierno de Daniel Noboa.
Moreno regresó al país después de cinco años de ausencia para comparecer dentro del proceso judicial relacionado con el caso Sinohydro, cuya audiencia está prevista para el lunes 11 de mayo.
Tras su llegada, dirigentes de la Revolución Ciudadana sostuvieron que el retorno del exjefe de Estado respondería a una estrategia política y no únicamente al proceso judicial en su contra.
La presidenta del movimiento RC5, Gabriela Rivadeneira, cuestionó públicamente las circunstancias del regreso de Moreno y señaló que existiría una coordinación política con el actual Gobierno.
Aunque desde el correísmo reconocieron que el proyecto Coca Codo Sinclair se firmó durante la administración de Rafael Correa, insistieron en que las presuntas irregularidades y hechos de corrupción habrían avanzado durante el mandato de Moreno.
Además, la organización política relacionó el regreso del expresidente con los recientes intentos de retomar el denominado caso Encuentro, proceso que involucró al exmandatario Guillermo Lasso.
Desde la Asamblea Nacional también hubo reacciones. El legislador oficialista Andrés Castillo consideró que la decisión de Moreno de volver al país para enfrentar el proceso judicial constituye una señal positiva frente a la ciudadanía.
La audiencia del caso Sinohydro está programada para iniciar el próximo lunes 11 de mayo a las 08:30.