Suspensión del movimiento Amigo expone una posible práctica "clientelar" del fiscal a favor del Gobierno, alerta Marcelo Espinel
El movimiento Amigo, que buscaba ser el vehículo del correísmo para auspiciar sus candidaturas en las seccionales, fue suspendido por decisión del Tribunal Contencioso Electoral. La resolución generó la reacción de la organización política, la cual aseguró que tenía previsto este escenario, y ratificó su participación en los comicios de noviembre.
Desde la Fundación Ciudadanía y Desarrollo se ve con preocupación lo adoptado por el TCE. Según Marcelo Espinel, subdirector de la organización, lo resuelto es "extremadamente gravoso". Es decir, genera una amplia afectación, sin una sentencia en firme que pruebe las acusaciones de presunto lavado de activos dentro de Amigo, según lo manifestado por la Fiscalía.
Se trata de "decisiones sistemáticas" que ponen en duda la vigencia del Estado de derecho, dijo Espinel, al recordar el adelanto de las elecciones y la proscripción de la Revolución Ciudadana como las primeras alertas. Al igual que la suspensión del correísmo, la sentencia contra el movimiento Amigo responde a una denuncia elevada desde el fiscal general subrogante, Carlos Alarcón, a quien Espinel cuestionó por su falta de imparcialidad.
"Que el fiscal se preste para este tipo de acciones pues, sin duda, pone en evidencia una posible práctica clientelar a favor del Gobierno", dijo.
Otro de los factores que "abre la puerta" a la corrupción, según Espinel, es la prórroga en funciones de autoridades como la Fiscalía General del Estado, el Consejo Nacional Electoral y el propio Tribunal Contencioso Electoral. Este escenario, indicó, acentúa la posibilidad de consumarse prácticas clientelares al poder.
Si bien este tipo de decisiones se adoptaron en administraciones anteriores, Espinel consideró que las alertas actuales no deben dejarse a un lado. Esto, frente a las denuncias de que durante el correísmo se consumaron irregularidades en el plano electoral.
"Hace 10 años estuvo mal y sigue estando mal ahora. Si callamos, estamos siendo cómplices a una vulneración de la democracia", cuestionó.
El "bochornoso" concurso para Fiscal
El concurso para Fiscal General del Estado avanzó a la fase de impugnación y escrutinio, luego de que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social conoció el informe de la calificación de méritos. Para Marcelo Espinel, el manejo del proceso ha sido un "irrespeto total" a los ecuatorianos.
El retraso de plazos constante, el irrespeto a la normativa e irregularidades en las calificaciones que apuntan a un beneficio del actual fiscal Carlos Alarcón marcan la identidad de un proceso de designación que, según Espinel, termina siendo "bochornoso".
"No podemos permitir el avance de prácticas autoritarias, autócratas. Eso en el futuro puede costarnos muy caro", alertó.
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