Comunidades indígenas de Imbabura ratificaron el paro, pese a la existencia de acuerdos con el Gobierno. Su pedido es que, para las mesas técnicas que se instalaría en el 20 de octubre, el Ejecutivo traiga propuestas frente a la eliminación del subsidio al diésel.
Para el empresario y presidente de Mushuc Runa, Luis Alfonso Chango, la solución del paro nacional estuvo en manos del presidente de la República y líderes indígenas de Otavalo, Alausí y otras localidades de Imbabura. Esto, debido a la baja aceptación que generó la movilización en el resto de provincias.
Consideró que la presencia de comunidades de Chimborazo, Cotopaxi y Tungurahua habría complicado más el escenario, debido a bloqueos generados en las principales arterias viales que conectan a la Sierra con otras regiones. A su criterio, el Gobierno "menospreció" las protestas, en lugar de entablar un diálogo en el menor tiempo posible.
Según Chango, existiría un "fraccionamiento total" a la interior de la dirigencia indígena, lo que habría derivado en una pérdida de credibilidad de líderes de la CONAIE, la Ecuarunari y otras autoridades.
"El Gobierno debe sentarse a conversar con las organizaciones indígenas, no necesariamente con (Marlon) Vargas y (Leonidas) Iza", dijo.
Las conversaciones, según Chango, deben centrarse en aumentar la rentabilidad de la agricultura en comunidades rurales y campesinos. Ese punto, dijo, sería indispensable para evitar levantamientos indígenas en un futuro. Consideró que, más allá de un sistema de compensación, debería existir una planificación a largo plazo para garantizar que movilizaciones como las que el Ejecutivo "menospreció" en esta ocasión, no sean de mayores magnitudes que no puedan controlarse con facilidad.
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