Un giro fiscal, tensiones sociales y oportunidades de mejora en el sector energético, los resultados del fin del subsidio al diésel, según analistas
Más de USD 1.1 millones fueron destinados a incentivos productivos tras la eliminación del subsidio al diésel. Se trata de 1.665 transportistas de modalidades intercantonal, inter e intraprovincial, que se vieron beneficiados por este rubro.
Desde este lunes, se habilitaron puntos de atención presencial en todas las Direcciones Distritales del Ministerio de Infraestructura y Transporte. La vocera del Gobierno, Carolina Jaramillo, señaló que desde este lunes se harán las primeras transferencias a las cuentas bancarias de los transportistas inscritos, con la compensación mensual que será de entre USD 400 y USD 1.000.
Carlos Brunis, presidente de la Federación de Transporte Terrestre de Pichincha, señaló que el anuncio del Gobierno fue "sorpresivo" y no fue socializado anteriormente con las organizaciones sociales. Más allá de la medida, dijo, el Ejecutivo debe ampliar su cobertura en compensación y atacar los problemas de inseguridad en las vías críticas y facilitar el acceso a créditos.
"Se hizo algunas peticiones para que se instalen mesas de trabajo y Pichincha participe, y armar una hoja de ruta", dijo.
Una de las preocupaciones del sector transportista, según Brunis, es que los conductores no sean beneficiarios de esta compensación que, según el Gobierno, se entregarán por ocho meses, con la posibilidad de extender estos rubros hasta por cuatro meses adicionales.
Una medida "necesaria" y oportunidad de mejora
Para el exministro de Finanzas, Simón Cueva, la eliminación del subsidio al diésel es una medida "necesaria, relevante y estructural". A su criterio, esta decisión generará un impacto positivo en las finanzas públicas, marcadas por un desequilibrio fiscal que se acarrea año tras año, en busca de financiamiento.
Consideró que esta subvención es "injusta" e "inequitativa", debido a que favorecería a contrabandistas y a grupos irregulares, en lugar de a quienes en realidad lo necesitan.
Al hablar del sector del transporte, detalló, existen cuatro aspectos: el particular, el de pasajeros, el de carga comercial y los contrabandistas. Ahora, dijo, la medida del Gobierno podría catalogarse como de largo plazo y de impacto permanente. Esto, mientras existan mecanismos de compensación, pese a su carácter temporal y transitorio.
Un criterio similar compartió Fernando Salinas, experto energético, quien consideró que la medida beneficiaría a las arcas fiscales. No obstante, apuntó al componente social y el descontento en torno a la decisión. Pero este tema, dijo, debería verse como una oportunidad de mejora en el sector energético.
Uno de los puntos sería la dependencia del país en la importación de diésel, y la reducción de productos contaminantes. En su lugar, señaló, podría ingresar el uso de gas natural que abarataría los costos de producción y generación de energía con eficiencia por encima que la del diésel.
"Hay que ver la eliminación del subsidio al diésel como una oportunidad para inversión y para el cambio de la matriz energética", indicó.
De acuerdo con el exministro Cueva, otra oportunidad de mejora se centra en la repotenciación de las capacidades de refinación del país. Recordó que la Refinería de Esmeraldas enfrenta serios problemas de producción e infraestructura y que podrían enfrentarse con la ruptura del monopolio de importación de derivados.
"Es un buen momento de pensar en precios más libres y mecanismo de libre importación de derivados y que permita traer inversión para modernizar el sector y tener combustibles de mejor calidad", sostuvo.
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