Una "autonomía relativa" y mejor calidad de vida: el panorama de ciudades fronterizas en Latinoamérica, pese a la amenaza de la criminalidad
Las fronteras han sido puntos conflictivos por actividades de contrabando y, en los últimos años, se han visto afectadas por la ruta de la droga, comandada por grupos armados irregulares. En el caso de Ecuador, las zonas de mayor incidencia son Colombia y Perú.
De acuerdo con Fernando Carrión, experto en temas de violencia, seguridad y narcotráfico, el conflicto con la frontera peruana data desde hace varios años, particularmente con el contrabando de combustible. Años más tarde, el narcotráfico tomó el control de puntos fronterizos con una nueva particularidad: el cambio de la ruta de la droga, ahora, por la frontera amazónica rumbo a Brasil.
A esto, dijo, se suma el ingreso de armas por la frontera con Perú. Algo que, anteriormente, tenía como destino a grupos revolucionarios de Colombia, pero ahora, permanece en el mercado ilegal ecuatoriano para abastecer a organizaciones criminales nacionales.
"Los Choneros se han convertido en una especie de cartel como el de Sinaloa, y hoy, se convierten en una especie de holding que articula otras estructuras criminales", dijo.
Con respecto a la droga, Carrión señaló que, por Ecuador, pasan entre 1.300 y 1.400 toneladas de cocaína al año, frente a la producción de alrededor de 2.600 toneladas de Colombia y 1.000 toneladas generadas en Perú. Este panorama, dijo, se enfrenta a tres aspectos:
- La incautación y destrucción del alcaloide que, este 2025 alcanzó más de 200 toneladas
- El consumo local entre 60 y 70 toneladas
- El traslado de droga por el Pacífico y el Amazonas hacia el exterior
La economía de las fronteras
Las ciudades de frontera en Latinoamérica enfrentan, según Carrión, un crecimiento demográfico y económico, seguido de una autonomía relativa propia y una mejor calidad de vida, siendo la violencia su único problema. Un ejemplo de esto, dijo, es Loja, la cual tendría condiciones de vida mejores incluso que Quito, pese a ser la capital. Por ello, señaló, existiría una migración interna desde las zonas céntricas hacia las periferias.
En el caso de Colombia, detalló, Ipiales y Pasto son un escenario de esta hipótesis, debido a que la economía que pudo instaurarse en Tulcán, migró a puntos fronterizos colombianos debido a desniveles a nivel de su moneda y la fortaleza del dólar en Ecuador.
"Esta mayor cantidad de población está teniendo mejor empleo, mejores recursos y mayor cantidad de economía. Eso hace que exista migración de la población a las zonas de frontera", señaló.
De acuerdo con Carrión, uno de los factores por los que sucedería este panorama es que la economía criminal se "independiza" de alguna forma, se sostiene de recursos propios, y no de sectores olvidados por el Estado. Consideró que Chile, Uruguay y Costa Rica, países con un mayor índice de igualdad, la economía criminal se consolidó sin depender de la falta de empleo y la posibilidad de cooptar a menores.
Mira la entrevista completa
Escucha la entrevista completa