En NotiMundo a la Carta, el experto en movilidad César Arias señaló que, aunque la medida es un avance, resulta insuficiente. A su criterio, no se puede responsabilizar únicamente a los conductores, sino también a la ausencia de controles oportunos y efectivos.
Arias explicó que la siniestralidad vial constituye un problema de salud pública, pues cada año deja un número de víctimas similar al de enfermedades de alto impacto, afectando principalmente a personas entre 20 y 35 años, un grupo esencial para la productividad del país.
El especialista destacó que la educación vial es importante, pero no basta para modificar la cultura de riesgo e imprudencia que predomina en el tránsito urbano. Recordó que, pese a las frecuentes campañas sobre los peligros de conducir bajo efectos del alcohol o en vehículos sin mantenimiento, los comportamientos no cambian mientras no existan sanciones firmes y controles permanentes.
Frente a este escenario, Arias propuso conformar un equipo técnico sólido dentro del Municipio, encargado de analizar los siniestros y diseñar estrategias basadas en evidencia. Entre los problemas estructurales mencionó la deficiente señalización, que en algunos sectores —como la avenida Simón Bolívar— presenta inconsistencias que generan confusión y reducen el respeto a las normas.
También señaló que la falta de aplicación técnica de la ley se ve reflejada tanto en la mala señalización como en la ausencia de sanciones inmediatas, lo que alimenta una cultura de impunidad. A esto se suma un diseño vial inadecuado en corredores de alto riesgo, como la Ruta Viva, donde la ausencia de carriles de aceleración apropiados obliga a los conductores a incorporarse a velocidades inseguras.
Finalmente, Arias recalcó que para frenar esta "pandemia vial" se requiere compromiso ciudadano y voluntad política: aplicar la normativa, hacer cumplir las sanciones y mejorar tanto la infraestructura como los controles en las vías.
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