Contaminación desborda los ríos de Pichincha y dispara el riesgo sanitario, según estudio
En Notimundo Estelar, la investigadora y profesora del Colegio de Ciencias de la Universidad San Francisco de Quito, Valeria Ochoa, señaló que la situación hídrica en Quito es alarmante y que el sistema se encuentra prácticamente colapsado, ya que menos del 3% de las aguas residuales de la ciudad recibe tratamiento.
La especialista advirtió que el 97% restante de las aguas servidas, tanto domésticas como industriales, se descargan directamente en los ríos sin ningún tipo de depuración, lo que transforma estos cauces en receptores de desechos.
Asimismo, enfatizó que este nivel de contaminación no solo impacta a la biodiversidad local, sino que también representa un problema de salud pública, debido a que sustancias como metales pesados y coliformes fecales se acumulan en la cadena alimentaria y terminan afectando a poblaciones rurales que utilizan estas fuentes para consumo y actividades agrícolas.
Ochoa detalló que afluentes como el Machángara, el Monjas y el San Pedro han perdido su capacidad para sostener vida acuática en condiciones saludables, debido a la presencia elevada de aceites, grasas y otros contaminantes, por lo que únicamente permiten la supervivencia de organismos resistentes como algunos invertebrados.
La experta recalcó que la solución pasa por una decisión política firme que permita invertir en infraestructura para el tratamiento de aguas residuales. Además, advirtió que, incluso si se detuvieran las fuentes de contaminación de manera inmediata, la recuperación total de los ríos podría tomar entre 15 y 20 años.
Finalmente, subrayó que se requiere un esfuerzo conjunto en el que la ciudadanía asuma prácticas responsables en el manejo de residuos como aceites, baterías y basura, mientras las autoridades locales fortalecen la gestión ambiental y el control sobre las actividades industriales.
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