Según datos del Banco Central del Ecuador (BCE), el pasado 17 de noviembre la producción petrolera cayó a 407.048 barriles diarios, el punto más bajo de ese mes. Al 1 de diciembre, la producción se ubicó en 460.704 barriles, todavía lejos de la meta del Gobierno de cerrar el año con 500.000 barriles diarios.
De enero a octubre de 2024, Ecuador produjo 475 mil barriles diarios, mientras que en el mismo período del presente año, la producción de desplomó a 345 mil barriles diarios. El incendio y sismo en la Refinería de Esmeraldas y la constante renuncia de gerentes de Petroecuador complican el panorama.
En NotiMundo al Día, Marcela Reinoso, exgerente de Petroecuador, explicó que cuando un país se dedica únicamente a la venta de materia prima, tiende a empobrecerse sistemáticamente.
"Siempre hay que buscar agregar valor a esta materia prima, para que toda esta riqueza se quede en el territorio nacional", apuntó.
De continuar las dificultades en la capacidad de refinación del crudo, el país va a sufrir un empobrecimiento paulatino, advirtió Reinoso. "Para nuestra economía es mucho más grave, porque son dólares que salen de la economía para poder importar combustibles", alertó.
En este sentido, insistió en la urgencia de determinar la política pública que defina el rumbo que el país debe tomar en la gestión de recursos naturales, en este caso, el petróleo.
Para Reinoso, hay dos escenarios extremos: viabilizar la inversión pública y privada, o convertirnos en un país importador de derivados, con las consecuencias que esto acarrea (precios internacionales de los combustibles, debilidad frente a la volatilidad de los precios, etc.)
En un país importador neto de hidrocarburos sufren todos en mayor o menor medida, alerta Reinoso.
Según Reinoso, este año se ha perdido una gran cantidad de refinación en Esmeraldas. Al momento, Ecuador está importando cerca del 80% de los derivados del petróleo. El problema, dijo, es que las medidas correctivas no son de inmediata eficacia, sino que surgen efectos a partir de los dos años.
Para elevar la capacidad de refinación es necesario plantear el proyecto del tren de alta conversión, es decir, que de toda la cantidad de productos de menor valor que produce la Refinería de Esmeraldas (50%) convertirlos en refinados de mejor valor, como Nafta o Diésel premium.
"Esta estructuración tiene que hacerla una empresa de talante internacional, porque esto asegura que el Estado no va a perder ni tampoco la empresa privada (...) Nosotros no estamos aislados del mundo, estamos compitiendo. Y en esta competencia estamos perdiendo", lamentó Reinoso.
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