Debilitar economías criminales y detener a integrantes de estructuras ilícitas son los objetivos trazados por el Bloque de Seguridad para el toque de queda que regirá en nueve provincias y cuatro cantones, según el ministro del Interior, John Reimberg.
El funcionario detalló que la incorporación de más localidades a la restricción de movilidad que se aplicará del 3 al 18 de mayo busca contrarrestar la prevalencia de delitos como la extorsión y el narcotráfico. En esta nueva medida, explicó Reimberg, el Gobierno no emitirá salvoconductos, pero se evalúa una revisión en el tema de recolección de basura.
Desde el sector productivo se advierten graves afectaciones por esta medida. José Antonio Hidalgo, presidente del Clúster Bananero, señaló que la aplicación de un nuevo toque de queda "ralentizará" la cadena logística de la exportación de productos, particularmente, de banano.
Un ejemplo de esto, dijo, ya se vivió durante la disposición aplicada en Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. Recordó que, como consecuencia del toque de queda, el esfuerzo operativo del sector se vio afectado en un 32% con pérdidas diarias de USD 300 mil y USD 4.5 millones por 15 días.
"Queremos que en este toque de queda haya lecciones y correcciones para poder trabajar de la mano y no paralizar la exportación", dijo.
Ahora, el sector bananero presentó un oficio al Gobierno en el que se plantean alternativas para paliar los efectos de la restricción de movilidad. El salvoconducto era una de las propuestas, sin embargo, detalló Hidalgo, también se aseguran rutas para garantizar el flujo comercial y el transporte de productos.
A su criterio, será importante que, ante este pedido, se instalen mesas público-privadas para fijar una estrategia de seguridad que no "dañe" la actividad productiva.
"Estamos a tiempo de poder abrir ese diálogo (...) tenemos que lograr esta sinergia con la medida que se va a tomar en las próximas semanas. Esperemos haya esa apertura".
En caso de que el Ejecutivo no acoja los pedidos del sector, dijo Hidalgo, la alternativa sería contraproducente: un plan de contingencia que reduzca las operaciones, y las pérdidas se profundicen. Señaló que, considerando el nivel de volúmenes que se maneja, esto generará un efecto dentro del precio de los productos.
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