"No hay plan B": empresarios exigen diálogo presidencial para frenar la guerra arancelaria
Colombia publicó el borrador del Decreto Ejecutivo con el que incrementa aranceles del 30% al 50% a más de 100 productos ecuatorianos. Esta medida se suma a las subpartidas ya contempladas anteriormente, por lo que se avizora una afectación a más de 200 productos.
Entre ellos, constan alimentos, manufacturas plásticas, químicos, productos industriales, metalmecánica, textiles, calzado y derivados del petróleo. El pasado 1 de marzo, cuando entraron en vigencia las tarifas similares desde Ecuador, el ministro de Producción, Luis Jaramillo, defendió la medida adoptada por el Gobierno. Según Jaramillo, no se anticipan "incrementos estructurales" de precios al consumidor, y aseguró que el arancel busca incrementar la producción nacional.
Desde el sector empresarial, se mostró su inconformidad con la tasa del 50% que aplica Ecuador a Colombia desde el 1 de marzo. María Paz Jervis, presidenta de la Cámara de Industrias y Producción, alertó que los aranceles tendrán un impacto directo sobre 2.000 empresas, afectando gravemente la cadena logística.
Xavier Rosero, presidente de Fedexpor, advirtió de pérdidas millonarias en el comercio bilateral en caso de mantenerse los aranceles del 50%. Consideró que, si bien la seguridad es un argumento válido del lado ecuatoriano, la imposición de una tarifa no es la solución desde el punto de vista económico. Además, adelantó que, desde el sector exportador, se impulsará la creación de una mesa de seguridad para abordar las principales preocupaciones de Ecuador en la frontera.
En Colombia, representantes del sector exportador y comercial realizaron una rueda de prensa en la que exigieron a los gobiernos instalar una mesa bilateral para plantear soluciones a las tensiones comerciales. Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, insistió en que las sobretasas arancelarias solo beneficiarían al contrabando.
Juan Carlos Navarro, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, insistió en que la única salida a las tensiones es un diálogo bilateral entre el presidente Daniel Noboa y su homólogo colombiano Gustavo Petro. La expectativa, señaló, es una sola: derogar los aranceles del 50%.
De acuerdo con Navarro, existe una predisposición del lado ecuatoriano, mas no del colombiano. Al estar cercano a la Secretaría General de la Comunidad Andina, indicó que el alto funcionario remitió dos cartas diplomáticas a ambos mandatarios y, hasta el momento, no existe una contestación de Petro.
Por ello, dijo, "la cancha está en Colombia" para cesar las fricciones comerciales que arrancaron a finales de enero.
"En esta situación no hay un Plan B. Hay un solo plan que es terminar con este absurdo (...) Dependemos del diálogo entre los dos presidentes", enfatizó.
Según Navarro, la vigencia de las medidas arancelarias al 50% afectarán en primer lugar a las pequeñas y medianas empresas y, dependiendo de su capacidad para sostener la guerra arancelaria, podrán salir a flote, caso contrario, podrían cerrar. Consideró que esta situación es una suerte de "campanazo" para que, a la interna del país, se evidencie la dependencia de Ecuador con el exterior en productos como medicamentos o plásticos.
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Una afectación millonaria
Para Juan Xavier Gutiérrez, experto en comercio exterior y gobernanza, el "riesgo" de afectar cada vez más al comercio bilateral es latente. De efectuarse la tasa del 50% de ambas partes, se afectaría un ingreso colombiano por exportaciones de USD 1.800 millones y de USD 830 millones del lado ecuatoriano. En estas consecuencias, sectores como la industria química, textil y auto partes se verían impactados por la guerra arancelaria.
Consideró que la vigencia de los aranceles recíprocos supondría un "latigazo" económico para Ecuador y Colombia en medio de una guerra comercial en la que, dijo, no existirán ganadores, debido al alto costo de productos necesarios para el consumo ecuatoriano y la posibilidad de pérdida de terreno en el mercado colombiano.
"Más allá de una guerra arancelaria, se ha vuelto una guerra política", dijo.
De acuerdo con González, la postura de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) podría ser fundamental para solventar las tensiones. Reconoció que, si bien se emitirían sanciones para ambos países, su rol fundamental será establecer canales de diálogo para resolver la guerra arancelaria por la vía diplomática.
"Es triste que hacia el mundo nos vean como dos países que se pelean por un conflicto interno que, tranquilamente en una mesa de negociación, se puede solventar", indicó.
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